El Salvador fue escenario de un momento histórico al celebrar, por primera vez, el Desayuno Nacional de Oración por El Salvador, un encuentro que reunió a las principales autoridades del país junto a legisladores de Estados Unidos con un propósito común: buscar la unidad espiritual por encima de cualquier diferencia ideológica.
El evento se realizó en el Palacio Nacional y fue encabezado por el presidente Nayib Bukele. Inspirado en el tradicional Desayuno Nacional de Oración que se lleva a cabo cada año en Washington, este encuentro buscó resaltar el valor de la fe, la reconciliación y la oración como pilares para la transformación de la nación.
Durante la jornada, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Henry Alexander Mejía, ofreció una reflexión que marcó el tono del evento. Señaló que la verdadera oración no se limita a un acto ceremonial, sino que nace de un corazón reconciliado. Subrayó que este llamado trasciende credos y denominaciones, colocando la reconciliación por encima de cualquier rito religioso, ya sea desde la fe evangélica, católica o judía.
El Desayuno Nacional de Oración fue organizado por la Prospera Foundation y contó con la participación de más de una decena de congresistas estadounidenses, tanto republicanos como demócratas. En sus intervenciones, coincidieron en que la fe tiene la capacidad de unir incluso cuando existen profundas diferencias políticas. El congresista John Moolenaar, representante de Michigan, destacó que, aun en medio de posturas opuestas, la fe permite construir relaciones basadas en el respeto y la amistad. Por su parte, el congresista Tom Suozzi, de Nueva York, afirmó que el amor y el cuidado mutuo deben prevalecer, incluso cuando no hay acuerdo en temas políticos.
Desde El Salvador, también participó el presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, quien centró su mensaje en las enseñanzas del Evangelio. Al citar el Sermón del Monte, expresó que los principios bíblicos no solo transforman vidas individuales, sino que tienen el poder de impactar a naciones enteras cuando se viven con coherencia.
Uno de los momentos más significativos del evento fue el mensaje del presidente Bukele, quien compartió un testimonio personal relacionado con la grave crisis de seguridad que atravesó el país en 2022. Recordó que, en medio de la incertidumbre y la falta de respuestas claras, él y su equipo decidieron recurrir a la oración para pedir sabiduría y dirección en uno de los momentos más difíciles de su gobierno.
“Llegó un punto en el que no sabíamos qué hacer, y creo que nadie lo sabía. Entonces decidimos orar y pedir guía”, expresó el mandatario. Bukele afirmó que, a pesar de la dureza de las decisiones tomadas en la lucha contra las pandillas, no se registraron bajas civiles, algo que atribuyó a la intervención y protección de Dios.
Con la presencia de líderes evangélicos y representantes de otros credos, este Primer Desayuno Nacional de Oración marca el inicio de una iniciativa que se realizará de manera anual. El objetivo es claro: consolidar a El Salvador en la oración, la reconciliación y la fe como fundamentos espirituales para el futuro del país.
Antes de cerrar, te dejo esta reflexión: cuando la oración deja de ser un acto privado y se convierte en un clamor colectivo, puede abrir espacios donde la política ya no alcanza. La fe, bien entendida, no divide; recuerda que toda nación necesita algo más que estrategias: necesita dirección espiritual.
Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.




