Texto base: Lucas 12:15
ยซY les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.ยป
I. Introducciรณn
Hay pecados que son fรกciles de reconocer.
Si preguntara esta maรฑana:
ยซยฟCuรกntos creen que el adulterio es pecado?ยป
Todos levantarรญamos la mano.
Si preguntara:
ยซยฟCuรกntos creen que el robo es pecado?ยป
No habrรญa discusiรณn.
Si preguntara:
ยซยฟCuรกntos creen que mentir es pecado?ยป
La mayorรญa responderรญa que sรญ.
Pero si preguntara:
ยซยฟCuรกntos de ustedes creen que luchan contra la codicia?ยป
Probablemente muy pocas manos se levantarรญan.
Y esa es precisamente la razรณn por la que la codicia es uno de los pecados mรกs peligrosos de toda la Biblia.
Porque casi todos podemos ver la codicia en los demรกs…
Pero muy pocos somos capaces de verla en nuestro propio corazรณn.
Nos resulta muy fรกcil seรฑalar al empresario ambicioso, al polรญtico corrupto, al narcotraficante, al estafador, al que vive solamente para hacer dinero.
Sin embargo, la Biblia presenta la codicia de una forma mucho mรกs profunda.
La codicia no comienza en una cuenta bancaria.
No comienza en una mansiรณn.
No comienza cuando alguien se vuelve millonario.
La codicia comienza en el corazรณn.
Puede vivir en el corazรณn de un rico…
Pero tambiรฉn puede vivir en el corazรณn de alguien que no tiene absolutamente nada.
Porque la codicia no depende de cuรกnto posees.
Depende de cuรกnto domina tu corazรณn el deseo de tener mรกs.
Y aquรญ es donde la Palabra de Dios comienza a confrontarnos.
Jesรบs nunca dijo:
ยซCuรญdense solamente de los ricos.ยป
รl dijo:
ยซGuardaos de toda avaricia.ยป
La palabra ยซguardaosยป implica vigilancia constante.
Es como un centinela que protege una ciudad de un enemigo invisible.
ยฟPor quรฉ?
Porque la codicia entra silenciosamente.
No llega anunciรกndose.
No dice:
ยซVoy a destruir tu relaciรณn con Dios.ยป
Llega disfrazada.
Se viste de preocupaciรณn por el futuro.
Se viste de deseos de prosperar.
Se viste de metas personales.
Se viste de รฉxito.
Se viste de seguridad econรณmica.
Y poco a poco comienza a ocupar un lugar que solamente le pertenece a Dios.
Por eso Jesรบs no dijo simplemente:
ยซNo sean avaros.ยป
Dijo:
ยซGuardaos.ยป
Porque sabรญa que cualquiera de nosotros podรญa caer.
Y quiero que observemos algo muy importante.
Jesรบs pronunciรณ estas palabras delante de una multitud.
Habรญa pobres.
Habรญa ricos.
Habรญa religiosos.
Habรญa personas comunes.
Y aun asรญ la advertencia fue para todos.
ยฟPor quรฉ?
Porque la codicia no hace diferencia entre clases sociales.
Es un pecado universal.
Puede encontrarse en quien tiene millones…
Y tambiรฉn en quien apenas tiene para comer.
Incluso, alguien puede pasar toda su vida deseando aquello que nunca ha tenido, y vivir esclavizado por ese deseo.
La Biblia nos enseรฑarรก durante este sermรณn que la codicia no siempre se manifiesta en grandes pecados visibles.
Muchas veces comienza con pequeรฑos deseos que nadie puede ver.
Con comparaciones.
Con inconformidad.
Con envidia.
Con un corazรณn que deja de estar satisfecho con lo que Dios le ha dado.
Y cuando ese deseo no se detiene…
Termina gobernando la vida.
Esta maรฑana no vamos a estudiar simplemente un pecado.
Vamos a permitir que la Palabra de Dios examine nuestro corazรณn.
Porque quizรก descubramos que la codicia no es un problema de ยซlos demรกsยป.
Tal vez es un enemigo silencioso que ha estado creciendo dentro de nosotros sin que nos diรฉramos cuenta.
Y esa fue exactamente la preocupaciรณn de nuestro Seรฑor Jesucristo cuando dijo:
ยซMirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.ยป
Que el Espรญritu Santo abra nuestro entendimiento mientras estudiamos Su Palabra.
II. ยฟQuรฉ dice la Biblia sobre la codicia?
Antes de hablar de las consecuencias de la codicia, primero debemos responder una pregunta muy importante:
ยฟQuรฉ es realmente la codicia segรบn Dios?
Porque el mundo tiene una definiciรณn…
Pero Dios tiene otra.
Vivimos en una sociedad donde constantemente se nos dice:
ยซVe por mรกs.ยป
ยซNunca te conformes.ยป
ยซSi alguien tiene algo mejor que tรบ, trabaja hasta conseguirlo.ยป
ยซLa felicidad estรก en tener mรกs.ยป
Y poco a poco ese pensamiento comienza a infiltrarse tambiรฉn en la iglesia.
Pero la Biblia no condena el trabajo.
No condena el esfuerzo.
No condena la administraciรณn sabia.
Tampoco condena la prosperidad cuando viene como bendiciรณn de Dios y es administrada para Su gloria.
De hecho, encontramos hombres de Dios que fueron muy ricos.
Abraham tenรญa grandes rebaรฑos, siervos y tierras (Gรฉnesis 13:2).
Job llegรณ a ser uno de los hombres mรกs ricos del oriente (Job 1:3).
David y Salomรณn gobernaron un reino con enormes riquezas.
Entonces el problema nunca ha sido tener bienes.
El problema es cuando los bienes comienzan a tener nuestro corazรณn.
Por eso Jesรบs dijo en Mateo 6:21:
ยซPorque donde estรฉ vuestro tesoro, allรญ estarรก tambiรฉn vuestro corazรณn.ยป
Observemos que Jesรบs no dijo:
ยซDonde estรฉ tu dinero.ยป
Dijo:
ยซDonde estรฉ tu tesoro.ยป
Porque el tesoro representa aquello que ocupa el primer lugar en nuestra vida.
Ahora vayamos al dรฉcimo mandamiento.
En รxodo 20:17 leemos:
ยซNo codiciarรกs la casa de tu prรณjimo, no codiciarรกs la mujer de tu prรณjimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prรณjimo.ยป
Es interesante que este mandamiento sea diferente a los demรกs.
No dice simplemente:
ยซNo robes.ยป
Porque alguien podrรญa nunca robar…
Y aun asรญ vivir codiciando todos los dรญas.
Este mandamiento va mucho mรกs profundo.
No regula solamente nuestras acciones.
Regula nuestro corazรณn.
Dios estรก diciendo:
ยซNo permitas que tu corazรณn viva deseando aquello que Yo no te he dado.ยป
Aquรญ encontramos algo maravilloso.
Antes de que exista el robo…
Ya existรญa la codicia.
Antes del adulterio…
Muchas veces apareciรณ la codicia.
Antes de la mentira…
Con frecuencia hubo codicia.
Es decir, muchos pecados visibles nacen primero como un pecado invisible del corazรณn.
Santiago lo explica de una manera extraordinaria.
En Santiago 1:14-15 dice:
ยซSino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraรญdo y seducido. Entonces la concupiscencia, despuรฉs que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.ยป
Observemos el proceso.
Primero aparece un deseo desordenado.
Despuรฉs ese deseo comienza a crecer.
Luego domina el corazรณn.
Despuรฉs produce acciones pecaminosas.
Y finalmente trae muerte espiritual.
Asรญ trabaja el pecado.
Nunca comienza de manera grande.
Comienza en secreto.
Comienza en pensamientos.
Comienza en deseos.
Y si no lo detenemos…
Termina gobernando toda la vida.
Ahora llegamos al Nuevo Testamento.
En el idioma griego, una de las palabras que se traduce como ยซavariciaยป o ยซcodiciaยป es pleonexรญa.
Literalmente describe el deseo insaciable de tener mรกs.
Mรกs dinero.
Mรกs poder.
Mรกs propiedades.
Mรกs reconocimiento.
Mรกs placer.
Mรกs de todo.
Es un corazรณn que nunca queda satisfecho.
Siempre cree que la felicidad estรก en lo siguiente.
ยซCuando tenga esa casa…ยป
ยซCuando gane ese sueldo…ยป
ยซCuando compre ese automรณvil…ยป
ยซCuando consiga ese puesto…ยป
Pero cuando llega…
Ya estรก pensando en lo siguiente.
Porque la codicia nunca dice:
ยซEs suficiente.ยป
Siempre dice:
ยซNecesito un poco mรกs.ยป
Y aquรญ encontramos una de las declaraciones mรกs fuertes del Nuevo Testamento.
El apรณstol Pablo escribe en Colosenses 3:5:
ยซHaced morir, pues, lo terrenal en vosotros… avaricia, que es idolatrรญa.ยป
Detengรกmonos un momento.
Pablo no dice que la codicia se parece a la idolatrรญa.
Dice que es idolatrรญa.
ยฟPor quรฉ?
Porque un รญdolo es cualquier cosa que ocupa el lugar que solamente Dios debe ocupar.
Cuando una persona comienza a confiar mรกs en el dinero que en Dios…
Cuando piensa mรกs en ganar que en obedecer…
Cuando sacrifica su familia, su comuniรณn con Dios, su integridad o su tiempo para el Seรฑor con tal de obtener mรกs…
Entonces el dinero dejรณ de ser una herramienta.
Se convirtiรณ en un dios.
Y eso es exactamente lo que hace la codicia.
No siempre nos lleva a adorar una estatua.
Muchas veces nos lleva a adorar una cuenta bancaria.
Un negocio.
Una carrera.
Una propiedad.
O incluso nuestros propios sueรฑos.
Por eso Jesรบs dijo algo que nadie puede ignorar.
En Mateo 6:24:
ยซNinguno puede servir a dos seรฑores… No podรฉis servir a Dios y a las riquezas.ยป
Observa que Jesรบs no dijo que serรญa difรญcil.
Dijo que es imposible.
Porque tarde o temprano uno de los dos gobernarรก nuestro corazรณn.
Y aquรญ debemos hacernos una pregunta muy personal.
ยฟQuiรฉn estรก gobernando realmente mi vida?
ยฟDios…
o el deseo de tener mรกs?
Porque la codicia no se mide por cuรกnto tienes.
Se mide por aquello que gobierna tu corazรณn.
Y cuando el corazรณn deja de estar satisfecho con Dios, siempre buscarรก llenar ese vacรญo con algo mรกs.
Pero ninguna riqueza podrรก ocupar el lugar que solamente pertenece al Seรฑor.
III. La codicia en el Antiguo Testamento
Hermanos, algo que me llama profundamente la atenciรณn es que la primera caรญda de la humanidad no comenzรณ con un asesinato.
No comenzรณ con un robo.
No comenzรณ con una guerra.
Comenzรณ cuando el corazรณn deseรณ aquello que Dios habรญa prohibido.
Abramos nuestra Biblia en Gรฉnesis capรญtulo 3.
Dios habรญa sido muy claro con Adรกn.
Podรญa comer de todos los รกrboles del huerto, excepto de uno.
No era una falta de provisiรณn.
No era una injusticia de Dios.
Era una prueba de obediencia y confianza.
Entonces apareciรณ la serpiente.
Y observen su estrategia.
No comenzรณ diciendo:
ยซRebรฉlate contra Dios.ยป
Primero sembrรณ una duda.
Despuรฉs exagerรณ una supuesta limitaciรณn.
Y finalmente despertรณ un deseo.
Gรฉnesis 3:6 dice:
ยซY vio la mujer que el รกrbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y รกrbol codiciable para alcanzar la sabidurรญa…ยป
Detengรกmonos ahรญ.
La Biblia utiliza la palabra ยซcodiciable.ยป
Eva comenzรณ a desear aquello que Dios habรญa dicho que no era para ella.
La caรญda comenzรณ en el corazรณn mucho antes de que tomara el fruto con sus manos.
Eso sigue ocurriendo hoy.
El pecado casi nunca comienza con nuestras acciones.
Comienza con aquello que permitimos alimentar en nuestros pensamientos.
La codicia siempre nos hace creer que Dios nos estรก privando de algo bueno.
Nos hace pensar:
ยซSi tan solo tuviera eso…ยป
ยซSi Dios me permitiera aquello…ยป
ยซSi pudiera alcanzar lo que tiene otra persona…ยป
Y olvidamos todo lo que Dios ya nos ha dado.
La codicia siempre nos hace mirar el รบnico รกrbol prohibido, mientras dejamos de agradecer por todos los demรกs รกrboles que Dios puso alrededor de nosotros.
Y esa actitud sigue destruyendo matrimonios, ministerios, familias e iglesias.
Ahora avancemos varios siglos.
Llegamos al libro de Josuรฉ.
Israel acababa de cruzar el Jordรกn.
Habรญan visto milagros extraordinarios.
Jericรณ habรญa caรญdo por el poder de Dios.
Pero Dios dio una orden muy especรญfica.
Todo lo que pertenecรญa a Jericรณ debรญa ser consagrado al Seรฑor.
Nadie debรญa quedarse con nada.
Sin embargo, un hombre llamado Acรกn vio un manto babilรณnico, plata y oro.
Josuรฉ 7:21 registra sus propias palabras:
ยซPues vi… y los codiciรฉ, y los tomรฉ.ยป
Quรฉ impresionante.
รl mismo describe el proceso.
Vi.
Codiciรฉ.
Tomรฉ.
Primero los ojos.
Despuรฉs el corazรณn.
Finalmente las manos.
Y las consecuencias fueron devastadoras.
Israel perdiรณ una batalla que humanamente parecรญa imposible perder.
Murieron soldados inocentes.
Toda una naciรณn sufriรณ por el pecado escondido de un solo hombre.
La codicia nunca afecta solamente a quien la comete.
Siempre termina lastimando a otros.
Quizรก alguien piense:
ยซEs mi dinero.ยป
ยซEs mi negocio.ยป
ยซEs mi decisiรณn.ยป
Pero la Biblia nos muestra otra realidad.
Nuestros pecados siempre alcanzan a nuestra familia, a nuestros hijos, a la iglesia y a quienes nos rodean.
La codicia nunca permanece encerrada en el corazรณn.
Siempre termina dejando heridas a su alrededor.
Veamos un tercer ejemplo.
En 2 Reyes encontramos a Giezi, el siervo del profeta Eliseo.
Naamรกn habรญa sido sanado milagrosamente de la lepra.
Quiso recompensar al profeta.
Pero Eliseo rechazรณ cualquier pago.
ยฟPor quรฉ?
Porque querรญa que Naamรกn entendiera que la gracia de Dios no se compra.
Sin embargo, Giezi pensรณ diferente.
Corriรณ detrรกs de Naamรกn.
Mintiรณ.
Inventรณ una historia.
Recibiรณ plata y vestidos.
Todo parecรญa salir bien.
Nadie lo habรญa visto.
O eso pensaba.
Pero Dios sรญ lo habรญa visto.
Entonces Eliseo le dijo:
ยซยฟEs tiempo de tomar plata…?ยป (2 Reyes 5:26).
Y la lepra de Naamรกn pasรณ sobre Giezi.
La codicia hizo que un hombre que servรญa al profeta perdiera su testimonio.
Quรฉ triste cuando el deseo de obtener algo nos hace perder mucho mรกs de lo que ganamos.
Finalmente llegamos a uno de los relatos mรกs injustos del Antiguo Testamento.
El rey Acab tenรญa un palacio.
Tenรญa jardines.
Tenรญa riquezas.
Tenรญa poder.
Pero habรญa una pequeรฑa viรฑa que pertenecรญa a Nabot.
Y la querรญa.
Nabot se negรณ porque aquella tierra era una herencia que Dios habรญa dado a su familia.
La respuesta de Acab revela un corazรณn dominado por la codicia.
Se fue triste.
Se acostรณ.
No quiso comer.
Parecรญa un niรฑo que hace berrinche porque no obtuvo lo que querรญa.
Entonces Jezabel intervino.
Organizรณ un falso juicio.
Levantรณ testigos mentirosos.
Nabot fue condenado injustamente y muriรณ apedreado.
Todo por una viรฑa.
Eso hace la codicia.
Nunca dice:
ยซYa tienes suficiente.ยป
Siempre seรฑala aquello que todavรญa no tienes.
Y mientras mรกs alimentamos ese deseo…
Mรกs pequeรฑos comienzan a parecernos nuestros propios regalos de Dios.
Hermanos, si observamos estos cuatro relatos encontraremos un mismo patrรณn.
Eva codiciรณ un fruto.
Acรกn codiciรณ un botรญn.
Giezi codiciรณ dinero.
Acab codiciรณ una viรฑa.
Los objetos fueron diferentes.
Pero el pecado fue exactamente el mismo.
Un corazรณn que dejรณ de confiar en que Dios sabรญa lo que era mejor.
Y quizรก esa sea la definiciรณn mรกs profunda de la codicia.
La codicia no solamente es querer mรกs.
Es dejar de creer que Dios ya nos ha dado exactamente lo que necesitamos para este momento de nuestra vida.
Cuando el corazรณn pierde el contentamiento, comienza a buscar fuera de Dios aquello que solamente Dios puede satisfacer.
Y cada vez que eso ocurre, el resultado siempre termina siendo el mismo.
Dolor.
Desobediencia.
Y una comuniรณn quebrantada con el Seรฑor.
Por eso el Antiguo Testamento no nos presenta estas historias para condenar a esos hombres.
Nos las presenta como un espejo.
Para que al leerlas, no pensemos:
ยซQuรฉ terrible fue Acรกn.ยป
Sino que nos preguntemos:
ยฟHay algรบn ยซAcรกnยป escondido en mi corazรณn?
ยฟEstoy agradecido con lo que Dios me ha dado, o vivo deseando constantemente lo que รl ha dado a otros?
IV. Jesรบs y la codicia: un problema del corazรณn
Hermanos, si algo caracterizaba el ministerio de nuestro Seรฑor Jesucristo era que รl siempre iba a la raรญz del problema.
Los fariseos se preocupaban por las apariencias.
Jesรบs se preocupaba por el corazรณn.
Y cuando hablamos de la codicia, Jesรบs fue mรกs claro que cualquier otro maestro.
Volvamos a Lucas 12.
Es importante entender el contexto.
Mientras Jesรบs enseรฑaba a una gran multitud, un hombre interrumpiรณ el mensaje con un problema familiar.
Le dijo:
ยซMaestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.ยป (Lucas 12:13).
A simple vista parece una peticiรณn razonable.
Tal vez aquel hombre realmente habรญa sido tratado injustamente.
Pero Jesรบs, que conoce el corazรณn, no respondiรณ como un juez civil.
No tomรณ partido.
No preguntรณ cuรกnto dinero estaba en juego.
En lugar de resolver el pleito, revelรณ el verdadero problema.
Lucas 12:15 dice:
ยซY les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.ยป
Quรฉ respuesta tan sorprendente.
Todos esperaban que hablara de la herencia.
Jesรบs hablรณ del corazรณn.
Porque muchas veces creemos que nuestro problema es el dinero…
Cuando en realidad nuestro problema es lo que el dinero ha llegado a representar para nosotros.
Despuรฉs de decir estas palabras, Jesรบs contรณ una parรกbola.
No fue una historia cualquiera.
Fue una advertencia.
Habรญa un hombre rico cuya tierra habรญa producido mucho.
Notemos algo importante.
Jesรบs nunca dice que ese hombre obtuvo sus riquezas robando.
Tampoco dice que fueran fruto de la corrupciรณn.
Su campo produjo abundantemente.
El problema no era la bendiciรณn.
El problema era su actitud hacia la bendiciรณn.
Comenzรณ a decirse a sรญ mismo:
ยซยฟQuรฉ harรฉ, porque no tengo dรณnde guardar mis frutos?ยป
Y decidiรณ derribar sus graneros para construir otros mรกs grandes.
Escuchemos con atenciรณn sus palabras.
ยซAlma, muchos bienes tienes guardados para muchos aรฑos; repรณsate, come, bebe, regocรญjate.ยป
ยฟNotan algo?
En toda la parรกbola nunca menciona a Dios.
Todo gira alrededor de sรญ mismo.
Mis frutos.
Mis graneros.
Mi alma.
Mi seguridad.
Su confianza dejรณ de estar en el Seรฑor y comenzรณ a descansar en sus posesiones.
Entonces Dios le dijo:
ยซNecio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ยฟde quiรฉn serรก?ยป (Lucas 12:20).
Quรฉ fuerte.
En un instante quedรณ claro que todo aquello en lo que habรญa puesto su seguridad no podรญa salvarlo.
Jesรบs termina diciendo:
ยซAsรญ es el que hace para sรญ tesoro, y no es rico para con Dios.ยป
Hermanos, Jesรบs no estรก enseรฑando que ahorrar sea pecado.
La Biblia habla de la prudencia y de la buena administraciรณn.
Lo que condena es un corazรณn que vive acumulando para sรญ mismo mientras se olvida de Dios.
Ahora pensemos en otro encuentro de Jesรบs.
Marcos 10 nos presenta al joven rico.
Era un hombre respetado.
Moralmente correcto.
Conocรญa los mandamientos.
Desde joven procuraba obedecer la Ley.
Cuando llegรณ ante Jesรบs preguntรณ:
ยซMaestro bueno, ยฟquรฉ harรฉ para heredar la vida eterna?ยป
Jesรบs comenzรณ recordรกndole los mandamientos.
Y el joven respondiรณ con seguridad:
ยซTodo esto lo he guardado desde mi juventud.ยป
Entonces ocurre algo hermoso.
La Biblia dice:
ยซJesรบs, mirรกndole, le amรณ.ยป
Antes de confrontarlo…
Lo amรณ.
Porque la verdad sin amor hiere.
Pero el amor sin verdad no transforma.
Jesรบs le dijo:
ยซUna cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres… y sรญgueme.ยป
ยฟPor quรฉ Jesรบs le pidiรณ eso?
ยฟAcaso todos los cristianos debemos vender todo?
No.
Jesรบs estaba tocando el รญdolo particular de aquel hombre.
Su riqueza habรญa ocupado el lugar que solamente Dios debรญa ocupar.
La evidencia estรก en la reacciรณn.
Marcos dice que se fue triste, porque tenรญa muchas posesiones.
Notemos algo.
La Biblia nunca dice que รฉl poseรญa muchas riquezas.
Mรกs bien, las riquezas lo poseรญan a รฉl.
Y esa sigue siendo la pregunta para nosotros.
No es cuรกnto tenemos.
Es cuรกnto nos tiene aquello que tenemos.
Tambiรฉn debemos recordar a Judas Iscariote.
Durante mรกs de tres aรฑos caminรณ con Jesรบs.
Escuchรณ las enseรฑanzas mรกs maravillosas.
Vio milagros que ningรบn otro hombre habรญa visto.
Sin embargo, el evangelio de Juan nos dice que, cuando administraba la bolsa, tomaba de lo que habรญa en ella (Juan 12:6).
Y finalmente estuvo dispuesto a entregar al Hijo de Dios por treinta monedas de plata.
La codicia puede endurecer tanto el corazรณn que una persona termina cambiando lo eterno por lo temporal.
Pero quizรก la enseรฑanza mรกs profunda de Jesรบs sobre este tema la encontramos en Mateo 6.
รl dijo:
ยซNo os hagรกis tesoros en la tierra… sino haceos tesoros en el cielo.ยป
ยฟPor quรฉ?
Porque todo lo que acumulamos aquรญ es temporal.
La polilla destruye.
El รณxido consume.
Los ladrones roban.
Las inversiones suben y bajan.
Las propiedades pueden perderse.
La salud puede terminar.
La vida puede acabarse en cualquier momento.
Pero aquello que hacemos para la gloria de Dios tiene valor eterno.
Por eso Jesรบs concluye con una frase imposible de ignorar:
ยซNinguno puede servir a dos seรฑores… No podรฉis servir a Dios y a las riquezas.ยป (Mateo 6:24).
Observemos que Jesรบs usa la palabra servir.
El dinero es un excelente siervo.
Pero es un terrible seรฑor.
Cuando el dinero sirve a Dios, puede alimentar al necesitado, sostener la obra del Evangelio, bendecir a la familia y ayudar a otros.
Pero cuando el dinero se convierte en nuestro seรฑor, comienza a dictar nuestras decisiones, nuestros valores y nuestras prioridades.
Entonces dejamos de preguntarnos:
ยซยฟQuรฉ quiere Dios de mรญ?ยป
Y empezamos a preguntarnos:
ยซยฟQuรฉ me conviene mรกs?ยป
Ese cambio parece pequeรฑo.
Pero marca la diferencia entre un discรญpulo y un esclavo de las riquezas.
Hermanos, Jesรบs nunca condenรณ a quienes tenรญan recursos y los administraban con fidelidad.
Lo que รl confrontรณ fue un corazรณn que buscaba en las riquezas la seguridad, la identidad y la satisfacciรณn que solamente Dios puede dar.
Y esa es una pregunta que todos debemos responder delante del Seรฑor.
Si hoy perdiรฉramos todo lo que tenemos, ยฟseguirรญamos confiando en Dios con la misma paz?
Porque donde estรก nuestro tesoro…
Allรญ estarรก tambiรฉn nuestro corazรณn.
V. La enseรฑanza de los apรณstoles: la codicia desenmascarada
Hermanos, despuรฉs de escuchar las enseรฑanzas de Jesรบs, podrรญamos preguntarnos:
ยฟLos apรณstoles continuaron predicando lo mismo?
La respuesta es sรญ.
Cuando leemos las cartas del Nuevo Testamento descubrimos que todos coinciden en una verdad: la codicia no es un pecado pequeรฑo. Es un peligro espiritual que puede alejarnos de Dios si no la enfrentamos.
Comencemos con el apรณstol Pablo.
En 1 Timoteo 6 encontramos uno de los pasajes mรกs citados sobre este tema. Pero muchas veces se cita de forma incompleta.
Pablo no escribiรณ:
ยซEl dinero es la raรญz de todos los males.ยป
Lo que realmente escribiรณ fue:
ยซPorque raรญz de todos los males es el amor al dinero…ยป (1 Timoteo 6:10).
Eso cambia completamente el sentido del texto.
El dinero, por sรญ mismo, no es bueno ni malo.
Es un recurso.
Puede usarse para alimentar a un hambriento.
Para sostener una familia.
Para apoyar la obra misionera.
Para ayudar a quien sufre.
El problema nunca ha sido el dinero.
El problema es cuando el dinero deja de estar en nuestras manos y comienza a gobernar nuestro corazรณn.
Pablo dice que algunos, por codiciarlo, ยซse extraviaron de la feยป y fueron ยซtraspasados de muchos dolores.ยป
Notemos esas palabras.
No dice que perdieron dinero.
Dice que se desviaron espiritualmente.
Es decir, la codicia puede comenzar como un deseo econรณmico, pero termina convirtiรฉndose en un problema de fe.
Porque poco a poco dejamos de depender de Dios y comenzamos a depender de aquello que podemos acumular.
Unos versรญculos antes, Pablo escribe algo que va completamente en contra de la cultura de nuestro tiempo.
Dice:
ยซPero gran ganancia es la piedad acompaรฑada de contentamiento.ยป (1 Timoteo 6:6).
Vivimos en una sociedad que dice:
ยซLa gran ganancia consiste en tener mรกs.ยป
Pero Dios dice:
ยซLa verdadera ganancia consiste en aprender a vivir con contentamiento.ยป
Y el contentamiento no significa conformismo.
No significa dejar de trabajar.
No significa abandonar los sueรฑos o la responsabilidad.
Significa que nuestra paz no depende de cuรกnto tenemos, sino de quiรฉn sostiene nuestra vida.
Pablo podรญa decir esto porque รฉl mismo lo habรญa aprendido.
En Filipenses 4 escribiรณ:
ยซHe aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situaciรณn.ยป
Observen que dijo: he aprendido.
No naciรณ con esa actitud.
Fue una lecciรณn que Dios le enseรฑรณ a travรฉs de abundancia y de escasez.
A veces pensamos que, si tuviรฉramos mรกs, vivirรญamos en paz.
Pero Pablo habรญa tenido ambas experiencias y descubriรณ que la paz no depende de las circunstancias.
Depende de Cristo.
Ahora escuchemos al escritor de Hebreos.
En Hebreos 13:5 encontramos una exhortaciรณn muy prรกctica:
ยซSean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenรฉis ahora; porque รฉl dijo: No te desampararรฉ, ni te dejarรฉ.ยป
Quรฉ hermoso es este versรญculo.
ยฟSe dieron cuenta de que el contentamiento estรก unido a una promesa?
ยฟPor quรฉ puedo vivir sin avaricia?
Porque Dios prometiรณ estar conmigo.
En otras palabras, el creyente no encuentra su seguridad en una cuenta bancaria.
La encuentra en la presencia de Dios.
Quien tiene al Seรฑor nunca estรก realmente solo.
Nunca estรก verdaderamente desamparado.
Y esa verdad produce descanso.
Ahora escuchemos al apรณstol Pedro.
Cuando escribe sobre los falsos maestros, hace una observaciรณn muy seria.
En 2 Pedro 2:3 dice:
ยซY por avaricia harรกn mercaderรญa de vosotros con palabras fingidas.ยป
Pedro estรก advirtiendo que habrรก personas que usarรกn el nombre de Dios para obtener ganancias personales.
Eso nos enseรฑa que la codicia puede infiltrarse incluso en el ministerio.
No todo el que habla de Dios lo hace por amor a Dios.
Algunos buscan fama.
Otros buscan poder.
Otros buscan dinero.
Por eso la iglesia siempre debe examinar todo a la luz de las Escrituras.
Finalmente, escuchemos a Santiago.
รl escribe a creyentes que estaban enfrentando pruebas, injusticias y diferencias econรณmicas dentro de la iglesia.
En Santiago 4:1-3 pregunta:
ยซยฟDe dรณnde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?ยป
Y responde:
ยซยฟNo es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?ยป
Despuรฉs aรฑade:
ยซCodiciรกis, y no tenรฉis…ยป
Santiago revela algo muy profundo.
Muchos conflictos que parecen ser por dinero, posiciones o intereses, en realidad nacen de deseos desordenados dentro del corazรณn.
La codicia rompe amistades.
Divide familias.
Destruye matrimonios.
Provoca pleitos entre hermanos.
Y hasta puede causar divisiones dentro de la iglesia.
Hermanos, al escuchar a Pablo, al escritor de Hebreos, a Pedro y a Santiago, encontramos un mismo mensaje.
La soluciรณn a la codicia no consiste simplemente en tener menos cosas.
La soluciรณn consiste en tener un corazรณn satisfecho en Cristo.
Porque una persona puede vivir con muy poco y seguir siendo profundamente codiciosa.
Y otra puede administrar grandes recursos con humildad, generosidad y temor de Dios.
Todo depende de quiรฉn ocupa el trono del corazรณn.
Por eso los apรณstoles no nos llaman solamente a dejar la avaricia.
Nos llaman a cultivar el contentamiento.
A confiar en las promesas de Dios.
A vivir con gratitud.
A recordar que todo lo que tenemos ha sido puesto en nuestras manos por un tiempo, pero nada de eso nos pertenece para siempre.
Solo somos administradores.
Y llegarรก el dรญa en que cada uno de nosotros darรก cuentas delante del Seรฑor de cรณmo administrรณ el tiempo, los talentos, las oportunidades y tambiรฉn los bienes que รl le confiรณ.
Esa verdad cambia completamente nuestra manera de vivir.
Porque dejamos de preguntar:
ยซยฟCรณmo puedo obtener mรกs?ยป
Y comenzamos a preguntar:
ยซSeรฑor, ยฟcรณmo puedo glorificarte con lo que ya me has confiado?ยป
VI. Cรณmo la codicia destruye lentamente la vida de una persona
Hermanos, uno de los mayores engaรฑos de la codicia es que nunca se presenta como un enemigo.
Llega disfrazada de algo bueno.
Nos dice:
ยซSolo trabaja un poco mรกs.ยป
ยซSolo gana un poco mรกs.ยป
ยซSolo compra una cosa mรกs.ยป
ยซSolo alcanza una meta mรกs.ยป
Y sin darnos cuenta, ese ยซsolo un poco mรกsยป se convierte en el motor de nuestra vida.
La codicia rara vez destruye a una persona de un dรญa para otro.
Generalmente lo hace poco a poco.
Como una gotera que parece insignificante al principio, pero con el tiempo termina daรฑando toda una casa.
Asรญ actรบa en el corazรณn.
Permรญtanme mostrarles algunas de sus consecuencias.
1. La codicia roba el contentamiento.
Vivimos comparรกndonos.
Antes nos alegrรกbamos por lo que Dios nos habรญa dado.
Ahora nos entristecemos por lo que otros tienen.
Las redes sociales han intensificado este problema.
Vemos los viajes de otros.
Sus casas.
Sus automรณviles.
Sus vacaciones.
Sus logros.
Y si no tenemos cuidado, dejamos de darle gracias a Dios por nuestras propias bendiciones.
La comparaciรณn siempre mata la gratitud.
Y cuando desaparece la gratitud, la codicia encuentra un terreno fรฉrtil.
El pueblo de Israel es un ejemplo de esto.
Dios los sacรณ de Egipto con mano poderosa.
Abriรณ el Mar Rojo.
Les dio agua en el desierto.
Hizo caer manรก del cielo cada maรฑana.
Sin embargo, llegรณ el momento en que dejaron de agradecer el milagro diario y comenzaron a decir:
ยซNos acordamos del pescado que comรญamos en Egipto… de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos.ยป (Nรบmeros 11:5).
Olvidaron la esclavitud.
Solo recordaban lo que creรญan haber perdido.
Asรญ trabaja la codicia.
Hace que olvidemos las bendiciones presentes mientras idealizamos aquello que no tenemos.
2. La codicia cambia nuestras prioridades.
Jesรบs dijo:
ยซBuscad primeramente el reino de Dios y su justicia…ยป (Mateo 6:33).
Noten el orden.
Primero el Reino.
Despuรฉs todo lo demรกs.
Pero la codicia invierte ese orden.
Comenzamos diciendo:
ยซHoy no puedo congregarme porque necesito trabajar.ยป
ยซNo tengo tiempo para orar.ยป
ยซNo puedo servir al Seรฑor en este momento.ยป
ยซCuando tenga estabilidad econรณmica, entonces servirรฉ a Dios.ยป
Pero ese dรญa casi nunca llega.
Porque la codicia siempre inventa una nueva meta.
No se trata de condenar el trabajo.
La Biblia enseรฑa que debemos trabajar con diligencia.
El problema aparece cuando el trabajo ocupa el lugar de Dios.
Cuando nuestros hijos reciben nuestras sobras.
Cuando nuestro matrimonio recibe nuestras sobras.
Cuando nuestra comuniรณn con Dios recibe nuestras sobras.
Entonces ya no estamos administrando correctamente.
Estamos permitiendo que la codicia reorganice nuestras prioridades.
3. La codicia endurece el corazรณn.
Al principio todavรญa sentimos compasiรณn.
Todavรญa somos sensibles.
Todavรญa compartimos.
Pero cuando el corazรณn comienza a amar las riquezas, poco a poco deja de ver las necesidades de los demรกs.
Jesรบs contรณ la historia del rico y Lรกzaro.
Cada dรญa aquel hombre veรญa al pobre sentado junto a su puerta.
No era un desconocido.
Lo veรญa constantemente.
Pero su corazรณn ya no reaccionaba.
La codicia no solamente nos hace querer mรกs.
Tambiรฉn nos hace dejar de amar.
Y cuando dejamos de amar al prรณjimo, comenzamos a alejarnos del corazรณn de Dios.
4. La codicia destruye relaciones.
ยฟCuรกntas familias se han dividido por una herencia?
ยฟCuรกntos hermanos dejaron de hablarse por dinero?
ยฟCuรกntos matrimonios viven peleando รบnicamente por cuestiones econรณmicas?
El dinero no siempre es el verdadero problema.
Muchas veces el problema es el corazรณn.
La codicia hace que las personas comiencen a valorar mรกs las cosas que a las personas.
Y cuando eso ocurre, el amor empieza a enfriarse.
Jesรบs dijo que donde estรก nuestro tesoro, allรญ estarรก nuestro corazรณn.
Si nuestro tesoro son las personas que Dios puso a nuestro alrededor, nuestro corazรณn estarรก con ellas.
Pero si nuestro tesoro son รบnicamente las riquezas, terminaremos sacrificando relaciones por obtener mรกs.
5. La codicia afecta nuestra comuniรณn con Dios.
Quizรก esta sea la consecuencia mรกs grave.
Porque la codicia comienza a ocupar el lugar que solamente pertenece al Seรฑor.
Cada decisiรณn gira alrededor del dinero.
Cada sueรฑo gira alrededor del dinero.
Cada preocupaciรณn gira alrededor del dinero.
Y poco a poco dejamos de depender de Dios.
Seguimos asistiendo a la iglesia.
Seguimos cantando.
Seguimos orando.
Pero nuestro corazรณn ya no descansa en รl.
Descansa en lo que posee.
Y hermanos, cualquier cosa que ocupe el lugar de Dios termina convirtiรฉndose en un รญdolo.
Recordemos una vez mรกs las palabras de Pablo:
ยซLa avaricia… es idolatrรญa.ยป (Colosenses 3:5).
La idolatrรญa no siempre consiste en arrodillarse ante una imagen.
A veces consiste en vivir de rodillas delante del dinero, del รฉxito o de la seguridad material.
Y eso es igualmente peligroso.
Ahora quisiera que cada uno de nosotros hiciera una pausa.
No para pensar en otra persona.
No para recordar a alguien que conocemos.
Sino para examinarnos delante de Dios.
Preguntรฉmonos con sinceridad:
ยฟMe cuesta alegrarme cuando Dios bendice a otros?
ยฟPaso mรกs tiempo preocupado por ganar dinero que buscando al Seรฑor?
ยฟMi trabajo estรก ocupando el lugar que solo Dios debe ocupar?
ยฟEstoy agradecido por lo que tengo o vivo inconforme?
ยฟEstoy usando los recursos que Dios me ha dado para servirle o รบnicamente para satisfacer mis propios deseos?
Estas preguntas pueden ser incรณmodas.
Pero son necesarias.
Porque la codicia rara vez hace ruido.
No siempre produce escรกndalos.
No siempre aparece en las noticias.
Muchas veces permanece escondida durante aรฑos.
Y precisamente por eso es tan peligrosa.
Hermanos, Dios no desea quitarnos el gozo.
Al contrario.
Quiere librarnos de una esclavitud que promete satisfacciรณn, pero que nunca puede cumplirla.
La codicia siempre promete que la prรณxima adquisiciรณn nos harรก felices.
Pero cuando la conseguimos, descubrimos que el vacรญo sigue ahรญ.
Porque el corazรณn del ser humano fue creado para encontrar su descanso en Dios.
Y ningรบn bien material, por valioso que sea, puede ocupar el lugar del Creador.
Por eso hoy el Seรฑor nos hace una invitaciรณn amorosa.
No solamente a dejar la codicia.
Sino a volver a encontrar nuestra satisfacciรณn, nuestra seguridad y nuestro gozo en รl.
Porque cuando Cristo ocupa el primer lugar del corazรณn, las riquezas dejan de ser un amo y vuelven a ser simplemente herramientas que podemos administrar para la gloria de Dios.
VII. ยฟCรณmo vencer la codicia?
Despuรฉs de todo lo que hemos estudiado, quizรก alguien se estรฉ preguntando:
ยซPastor, ยฟcรณmo puedo vencer la codicia?ยป
Porque si somos honestos, todos hemos luchado con ella en algรบn momento.
Todos hemos sentido la tentaciรณn de compararnos.
Todos hemos querido tener algo que otra persona posee.
Todos hemos sentido la preocupaciรณn por el dinero.
Entonces, ยฟquรฉ nos enseรฑa la Biblia?
La respuesta no es simplemente:
ยซEsfuรฉrzate mรกs.ยป
La respuesta comienza con un cambio de corazรณn que solamente Dios puede producir.
Veamos algunos principios que encontramos en Su Palabra.
1. Aprende el secreto del contentamiento.
El apรณstol Pablo escribiรณ en Filipenses 4:11-13:
ยซHe aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situaciรณn.ยป
Me llama la atenciรณn esa palabra:
Aprendido.
El contentamiento no aparece automรกticamente cuando conocemos a Cristo.
Es una lecciรณn que Dios nos enseรฑa a lo largo de la vida.
Pablo conociรณ la abundancia.
Pero tambiรฉn conociรณ el hambre.
Conociรณ el reconocimiento.
Pero tambiรฉn la cรกrcel.
Y despuรฉs de vivir ambas experiencias pudo decir:
ยซTodo lo puedo en Cristo que me fortalece.ยป
Muchas veces usamos ese versรญculo para hablar de alcanzar metas.
Pero, dentro de su contexto, Pablo estรก diciendo algo aรบn mรกs profundo.
Estรก hablando de permanecer fiel y satisfecho tanto en la abundancia como en la necesidad.
Cristo era suficiente.
Y cuando Cristo es suficiente, el corazรณn deja de vivir desesperado por tener mรกs.
2. Recuerda que todo le pertenece a Dios.
Uno de los mayores antรญdotos contra la codicia es recordar quiรฉn es el verdadero dueรฑo de todo.
El salmista escribiรณ:
ยซDe Jehovรก es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en รฉl habitan.ยป (Salmo 24:1).
Nada de lo que tenemos nos pertenece de manera definitiva.
Nuestra casa.
Nuestro automรณvil.
Nuestro negocio.
Nuestra cuenta bancaria.
Nuestro trabajo.
Nuestra salud.
Todo ha sido puesto temporalmente en nuestras manos.
Somos administradores.
No propietarios absolutos.
Y un buen administrador siempre piensa:
ยซยฟCรณmo puedo usar esto para honrar a mi Seรฑor?ยป
Esa perspectiva cambia completamente nuestra forma de vivir.
3. Practica la gratitud todos los dรญas.
La gratitud y la codicia no pueden crecer juntas.
Mientras mรกs agradecido eres, menos espacio tiene la codicia.
Pensemos por un momento.
ยฟCuรกntas bendiciones de Dios damos por sentadas?
Respiramos.
Tenemos alimento.
Tenemos una familia.
Tenemos hermanos en Cristo.
Tenemos la Palabra de Dios.
Tenemos el perdรณn de nuestros pecados.
Tenemos la esperanza de la vida eterna.
Y, sin embargo, muchas veces nuestra atenciรณn estรก puesta รบnicamente en aquello que todavรญa no tenemos.
La gratitud vuelve a dirigir nuestra mirada hacia las bendiciones que Dios ya ha derramado sobre nosotros.
4. Aprende a ser generoso.
La codicia dice:
ยซAcumula.ยป
El Evangelio dice:
ยซComparte.ยป
Jesรบs dijo:
ยซMรกs bienaventurado es dar que recibir.ยป (Hechos 20:35).
Es interesante que estas palabras de Jesรบs fueron preservadas por el apรณstol Pablo en el libro de los Hechos.
El mundo enseรฑa que la felicidad estรก en recibir.
Jesรบs enseรฑรณ que hay una bendiciรณn especial en dar.
ยฟPor quรฉ?
Porque cada acto de generosidad rompe un poco mรกs el poder que la codicia quiere ejercer sobre nuestro corazรณn.
No damos para comprar el favor de Dios.
No damos para aparentar espiritualidad.
Damos porque entendemos que primero Dios fue generoso con nosotros.
รl nos dio la vida.
Nos dio a Su Hijo.
Nos dio salvaciรณn por gracia.
Y quien ha recibido tanto del Seรฑor aprende tambiรฉn a bendecir a otros.
5. Pon tu esperanza en Dios, no en las riquezas.
Pablo escribe una exhortaciรณn muy importante a los creyentes que tenรญan recursos econรณmicos.
En 1 Timoteo 6:17 dice:
ยซA los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo…ยป
Observemos esa expresiรณn:
ยซLas riquezas son inciertas.ยป
Hoy pueden estar.
Maรฑana pueden desaparecer.
La economรญa cambia.
Los mercados cambian.
La salud cambia.
Las circunstancias cambian.
Pero Dios permanece fiel.
Por eso el creyente no construye su seguridad sobre algo que puede desaparecer.
La construye sobre Aquel que nunca cambia.
6. Busca primero el Reino de Dios.
Jesรบs no terminรณ Su enseรฑanza sobre el dinero hablando de pobreza.
Terminรณ hablando de prioridades.
Despuรฉs de decirnos que no vivamos angustiados por el alimento, el vestido o el maรฑana, concluyรณ con estas palabras:
ยซMas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serรกn aรฑadidas.ยป (Mateo 6:33).
Jesรบs no estรก prometiendo que todos seremos ricos.
Estรก prometiendo que el Padre cuida de Sus hijos.
Asรญ como alimenta a las aves del cielo.
Asรญ como viste los lirios del campo.
Tambiรฉn conoce nuestras necesidades.
Eso no elimina nuestra responsabilidad de trabajar.
Pero sรญ elimina la ansiedad de creer que todo depende รบnicamente de nosotros.
Hermanos, cuando buscamos primero el Reino de Dios, comenzamos a ver las riquezas desde una perspectiva diferente.
Dejan de ser el propรณsito de nuestra vida.
Se convierten en herramientas para servir al Seรฑor y bendecir a otros.
Quisiera terminar esta parte con una verdad que resume toda la enseรฑanza de hoy.
La victoria sobre la codicia no consiste en tener menos cosas.
Consiste en amar mรกs a Cristo.
Porque cuando Cristo llena el corazรณn, las riquezas dejan de ocupar el trono.
Cuando Cristo es nuestro mayor tesoro, todo lo demรกs encuentra su lugar correcto.
Podemos trabajar.
Podemos ahorrar.
Podemos planear.
Podemos administrar con sabidurรญa.
Pero ya no vivimos esclavizados por el deseo de tener mรกs.
Vivimos agradecidos por lo que Dios nos ha confiado y dispuestos a usarlo para Su gloria.
Ese es el corazรณn libre que el Seรฑor quiere formar en cada uno de nosotros.
No un corazรณn dominado por la codicia.
Sino un corazรณn satisfecho en Cristo.
Porque al final de nuestra vida, Dios no nos preguntarรก cuรกnto dinero logramos acumular.
Nos preguntarรก quรฉ hicimos con todo lo que รl puso en nuestras manos para administrar.
Y ese dรญa comprenderemos que la mayor riqueza nunca estuvo en esta tierra.
La mayor riqueza siempre ha sido conocer, amar y servir a nuestro Seรฑor Jesucristo.
VIII. Conclusiรณn: ยฟDรณnde estรก tu tesoro?
Hermanos, despuรฉs de recorrer toda la Palabra de Dios, desde Gรฉnesis hasta las cartas de los apรณstoles, encontramos una verdad que se repite una y otra vez.
La codicia nunca trae verdadera satisfacciรณn.
Promete mucho.
Pero siempre entrega poco.
Promete felicidad.
Pero produce ansiedad.
Promete seguridad.
Pero genera temor a perder.
Promete libertad.
Pero termina convirtiรฉndose en una esclavitud.
Y lo mรกs triste es que muchas veces no nos damos cuenta de ello hasta que hemos sacrificado cosas que jamรกs debimos perder.
Quizรก hoy, mientras escuchabas este mensaje, el Espรญritu Santo trajo algo a tu corazรณn.
Tal vez recordaste una decisiรณn que tomaste รบnicamente por dinero.
Quizรก una relaciรณn que se daรฑรณ por una herencia.
Quizรก un matrimonio que comenzรณ a enfriarse porque el trabajo ocupรณ el lugar de la familia.
Quizรก tus hijos han recibido muy poco de tu tiempo porque siempre has estado ocupado buscando ยซun poco mรกsยป.
O tal vez Dios simplemente te mostrรณ que tu corazรณn ha dejado de descansar en รl y ha comenzado a descansar en lo material.
Si ese es el caso, no permitas que este mensaje termine como una informaciรณn mรกs.
Permite que se convierta en una oportunidad para volver al Seรฑor.
La buena noticia del Evangelio es que Cristo vino precisamente para libertarnos de aquello que nos esclaviza.
รl no vino solamente a perdonar nuestros pecados.
Vino a transformar nuestro corazรณn.
Porque el problema nunca ha sido el dinero.
El problema siempre ha sido aquello que ocupa el primer lugar en nuestra vida.
Y solamente Jesucristo merece ese lugar.
Al final, cuando nuestra vida termine, no llevaremos con nosotros nuestras cuentas bancarias.
No llevaremos nuestras propiedades.
No llevaremos nuestros tรญtulos.
No llevaremos nuestros negocios.
Todo eso se quedarรก aquรญ.
Como dijo el apรณstol Pablo en 1 Timoteo 6:7:
ยซPorque nada hemos traรญdo a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.ยป
Lo รบnico que permanecerรก para siempre serรก nuestra relaciรณn con Dios y todo aquello que hicimos para Su gloria.
Por eso hoy quiero hacerte una pregunta muy sencilla, pero profundamente importante.
Si Dios examinara tu corazรณn en este momento, ยฟquรฉ encontrarรญa ocupando el primer lugar?
ยฟCristo…
o el deseo de tener mรกs?
No respondas esa pregunta apresuradamente.
Respรณndela delante del Seรฑor.
Porque รl no mira la cantidad de dinero que hay en nuestras manos.
รl mira lo que gobierna nuestro corazรณn.
Y si hoy descubres que la codicia ha comenzado a ganar terreno en tu vida, recuerda que nunca es tarde para arrepentirse.
Nunca es tarde para volver a poner a Dios en el centro.
Nunca es tarde para decir:
ยซSeรฑor, perdรณname. Ayรบdame a encontrar mi satisfacciรณn en Ti y no en las cosas de este mundo.ยป
Quisiera terminar con las palabras de nuestro Seรฑor Jesucristo, las mismas con las que comenzamos este mensaje.
Escรบchalas una vez mรกs, pero ahora despuรฉs de todo lo que hemos aprendido.
ยซMirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.ยป (Lucas 12:15).
Quรฉ gran verdad.
Nuestra vida no vale por lo que tenemos.
Vale porque fuimos creados a imagen de Dios.
Porque Cristo derramรณ Su sangre por nosotros en la cruz.
Porque hemos sido llamados a vivir para Su gloria.
Y porque nuestra mayor riqueza no estรก en la tierra, sino en el cielo, donde Cristo estรก sentado a la diestra del Padre.
Oremos.
Seรฑor nuestro Dios,
Hoy venimos delante de Ti con un corazรณn sincero.
Gracias por hablarnos a travรฉs de Tu Palabra.
Gracias porque Tรบ no solo seรฑalas nuestro pecado, sino que tambiรฉn nos muestras el camino para volver a Ti.
Perdรณnanos si en algรบn momento hemos permitido que el dinero, las posesiones, el รฉxito o las preocupaciones de esta vida ocupen el lugar que solo Tรบ mereces.
Ensรฉรฑanos a vivir con contentamiento.
Ensรฉรฑanos a confiar en Tu provisiรณn.
Danos un corazรณn agradecido, generoso y dispuesto a administrar fielmente todo lo que has puesto en nuestras manos.
Que nunca amemos mรกs las cosas que a las personas.
Que nunca pongamos nuestra confianza en las riquezas, sino en Ti, que eres fiel y nunca nos abandonas.
Y si hay alguien que hoy ha descubierto que necesita volver a Ti, recibe su arrepentimiento y transforma su corazรณn por medio de Tu Espรญritu Santo.
Que al salir de este lugar podamos decir, no solo con nuestros labios, sino con nuestra manera de vivir, que Jesucristo es nuestro mayor tesoro.
En el nombre de nuestro Seรฑor y Salvador Jesucristo.
Amรฉn.
Somos Cristianos.
Conectando corazones con Cristo.




