Padre amado,
hoy vengo delante de Ti con el corazón cansado.
No vengo con palabras perfectas.
No vengo fingiendo que todo está bien.
Vengo como estoy: quebrado, confundido, avergonzado, débil, con miedo, y muchas veces sin saber cómo salir de esto.
Señor, Tú sabes lo que he vivido.
Tú sabes cuántas veces he intentado cambiar.
Tú sabes cuántas promesas hice, cuántas lágrimas derramé, cuántas veces dije “esta es la última vez”, y aun así volví a caer.
Hay momentos en los que siento que ya no puedo más.
Momentos en los que la culpa me aplasta.
Momentos en los que me miro por dentro y siento que algo en mí se está apagando.
A veces sonrío por fuera, pero por dentro estoy peleando una guerra que nadie ve.
Padre, Tú sabes que esta adicción no solo toca mi cuerpo.
Toca mi mente, mi alma, mi familia, mis sueños, mi paz y mi deseo de vivir.
Hay días en los que me siento atrapado, como si no hubiera salida, como si mi vida ya estuviera perdida, como si fuera demasiado tarde para mí.
Pero hoy quiero creer que no es demasiado tarde.
Quiero creer que todavía puedes levantarme.
Quiero creer que tu amor puede entrar hasta el lugar más oscuro de mi vida y encender una luz.
Señor, no me sueltes.
Aunque yo me haya soltado muchas veces, no me sueltes.
Aunque haya fallado, aunque haya mentido, aunque haya escondido mi dolor, aunque haya lastimado a otros y también me haya destruido a mí mismo, no me sueltes.
Te pido que me ayudes a respirar cuando sienta que ya no aguanto.
Que me sostengas cuando el deseo sea más fuerte que mi voluntad.
Que me des fuerza para pedir ayuda sin sentir vergüenza.
Que pongas cerca de mí personas que no me juzguen, sino que me ayuden a levantarme.
Padre, sana lo que hay detrás de esta adicción.
Sana las heridas que he tratado de callar.
Sana los vacíos que he intentado llenar con lo que me destruye.
Sana los recuerdos, la ansiedad, la tristeza, la soledad y todo aquello que me empuja a volver al mismo lugar.
Dame fuerzas para vivir un día más.
Solo un día más.
Y después otro.
Y después otro.
No me dejes creer la mentira de que mi vida no vale.
Mi vida sí vale.
Aunque esté rota, vale.
Aunque esté cansada, vale.
Aunque haya caído muchas veces, todavía vale para Ti.
Señor Jesús, entra en mi oscuridad.
Abraza mi dolor.
Rompe mis cadenas.
Limpia mi mente.
Restaura mi corazón.
Devuélveme la esperanza que perdí.
Hoy no te pido una vida perfecta.
Te pido una vida nueva.
Una vida donde pueda levantarme, sanar, pedir perdón, volver a empezar y caminar contigo.
Y cuando llegue la tentación, recuérdame que no estoy solo.
Cuando llegue la desesperación, recuérdame que esta noche también va a pasar.
Cuando mi mente me diga que ya no hay salida, háblame más fuerte con tu amor y dime que todavía hay esperanza.
Padre, si alguien está orando esto con lágrimas en los ojos, abrázalo ahora mismo.
Si alguien ya no quiere vivir, sostén su alma.
Si alguien siente que nadie lo entiende, hazle sentir que Tú estás cerca.
Si alguien está a punto de rendirse, dale una razón para seguir.
Hoy pongo mi vida en tus manos.
Mi batalla, mi dolor, mi vergüenza, mi cuerpo, mi mente y mi futuro.
No quiero seguir siendo esclavo.
Quiero ser libre.
Y aunque hoy me sienta débil, creo que contigo todavía puedo comenzar de nuevo.
Todo te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén.
SomosCristianos conectando corazones con Cristo.




