Señor,
hoy vengo a Ti tal como estoy… sin fuerzas, sin ánimo, sin respuestas.
Hay un cansancio en mi alma que no se quita con descanso,
una carga invisible que pesa más de lo que puedo explicar.
Tú lo sabes todo…
sabes de esas noches en las que mi mente no se apaga,
de esos días en los que camino, pero por dentro estoy perdido,
de esa sensación de no saber hacia dónde voy ni para qué sigo.
Señor, me siento vacío…
como si algo dentro de mí se hubiera apagado.
Las ganas se fueron, los sueños se debilitaron,
y la esperanza… apenas respira.
Pero aun así, aquí estoy… buscándote.
No tengo mucho que ofrecerte hoy,
solo un corazón cansado que ya no puede solo.
Solo una fe pequeña… casi en silencio… pero que aún cree en Ti.
Padre, si en algún momento dudé, perdóname.
Si me alejé, si me rendí por dentro… perdóname.
Hoy no quiero huir más… hoy quiero volver a Ti.
Respira vida donde ya no siento nada.
Entra en lo más profundo de mi ser
y toca esas partes que ni yo entiendo.
Levanta mi alma, Señor…
porque se ha caído más de una vez.
Sostén mi mente…
porque se ha llenado de pensamientos que me desgastan.
Y abraza mi corazón…
porque ha aprendido a resistir, pero también a cansarse.
Recuérdame que no todo está perdido.
Que aunque yo no vea salida, Tú sigues abriendo caminos.
Que aunque yo sienta que todo terminó…
para Ti, aún no es el final.
Dame fuerzas nuevas… no las mías, sino las Tuyas.
Enséñame a caminar paso a paso,
aunque no vea todo el camino completo.
Quita de mí la desesperanza…
rompe toda mentira que me dice que ya no hay propósito.
Y si tengo que empezar de nuevo…
dame valor para hacerlo contigo.
Señor, quédate conmigo en este proceso.
No me sueltes cuando yo ya no pueda sostenerme.
No te apartes cuando mi fe se debilite.
Hoy no tengo todas las respuestas…
pero elijo confiar en Ti.
Confío en que aún hay propósito.
Confío en que aún hay vida.
Confío en que Tú no has terminado conmigo.
Y si hoy solo puedo susurrar Tu nombre…
escúchame… y levántame.
Amén.
Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.




