Honduras inicia una nueva etapa política con la elección de José Tomás Zambrano Molina como presidente del Congreso Nacional para el período legislativo 2026–2030. Su nombramiento no solo lo coloca como una de las figuras más influyentes del momento político hondureño, sino que también despierta atención por su abierta fe evangélica en un país donde la relación entre política y valores sigue siendo un tema sensible.
Zambrano, diputado del Partido Nacional y representante del departamento de Valle, fue elegido tras intensas negociaciones entre las principales bancadas del Congreso. El acuerdo permitió conformar la Junta Directiva completa del Poder Legislativo, integrada por 17 cargos, lo que dio paso al inicio formal de las funciones parlamentarias a partir del 25 de enero de 2026.
Días antes, el 21 de enero, Zambrano ya había sido electo como presidente de la Junta Directiva Provisional con amplio respaldo, lo que anticipaba su confirmación definitiva al frente del Congreso durante los próximos cuatro años, conforme a la Ley Orgánica del Poder Legislativo.
Más allá del cargo, su figura ha llamado la atención por su postura pública como cristiano evangélico. Zambrano es reconocido por sus posiciones provida y profamilia, y por su participación en espacios como el Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia y la Unión Iberoamericana de Políticos Cristianos, foros donde se promueve la participación política desde principios éticos y de fe.
Una trayectoria forjada desde lo local
Con 42 años, Tomás Zambrano asume por primera vez la presidencia del Congreso, culminando una carrera política construida de forma progresiva. Nació el 29 de julio de 1982 en Nacaome, Valle, donde dio sus primeros pasos académicos antes de trasladarse a Tegucigalpa para estudiar Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Tras graduarse como abogado, regresó a su ciudad natal para integrarse al bufete familiar, combinando el ejercicio profesional con la actividad política. Antes de ocupar una curul, formó parte del equipo técnico del Congreso, desempeñándose entre 2006 y 2009 como asesor de la Comisión de Seguridad, experiencia que le permitió conocer de cerca el funcionamiento interno del Legislativo.
En 2010 fue electo diputado propietario por el departamento de Valle, iniciando una trayectoria legislativa continua. Durante sus primeros períodos destacó por su participación en comisiones especiales y por su rol como operador político dentro del Partido Nacional, ganando visibilidad y peso dentro del hemiciclo.
En el plano personal, Zambrano está casado con Yohana Estrada y es padre de cuatro hijos. Sus allegados señalan que su familia es uno de sus principales apoyos, aunque ha optado por mantener su vida familiar alejada del debate público. Fuera de la política, es aficionado al fútbol, seguidor del Club Olimpia Deportivo y jugador habitual en ligas locales de veteranos en Nacaome.
Una reflexión necesaria:
Que un líder cristiano llegue a una posición tan alta de poder siempre invita a una reflexión profunda. La fe no convierte automáticamente a nadie en un mejor gobernante, pero sí le impone una responsabilidad mayor. Gobernar desde valores cristianos implica actuar con justicia, humildad, coherencia y servicio, especialmente hacia los más vulnerables. El verdadero test no está en el discurso, sino en las decisiones diarias que afectan a todo un país.
Te invito a que me acompañes en esta oración.
Señor, te pedimos sabiduría para quienes hoy tienen autoridad en Honduras. Que el poder no los aparte de la verdad, y que su fe se refleje en decisiones justas, compasivas y responsables. Guía a quienes gobiernan para que sirvan al pueblo con integridad y temor de Dios. Amén.
Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.




