Llamado urgente tras el secuestro de 163 cristianos en Nigeria.

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Quédate un momento. Esta noticia no se puede leer con prisa ni con distancia. Es un clamor que duele y que pide respuesta.

Al menos 163 cristianos fueron secuestrados el domingo pasado luego de que hombres fuertemente armados irrumpieran en dos iglesias durante los servicios de adoración en una comunidad cristiana rural de Nigeria. El ataque ocurrió en el área de Kajuru, en el estado de Kaduna, al centro-norte del país.

Según reportes de International Christian Concern, inicialmente 172 personas fueron llevadas por la fuerza, pero nueve lograron escapar poco después del ataque. Los agresores entraron en pleno servicio, aprovechando la vulnerabilidad de una zona con escasa presencia de seguridad.

“Un acto cruel contra personas inocentes”

Shawn Wright, presidente de International Christian Concern, dijo estar profundamente consternado y pidió acción inmediata tanto a líderes nigerianos como a autoridades internacionales.

“Este es un acto cruel contra personas inocentes reunidas para adorar”, expresó Wright.
“Pido a personas de todo el mundo que se unan en oración por el regreso seguro de los secuestrados, por consuelo para sus familias y para que la paz reemplace esta violencia”.

El reverendo Joseph Hayab, líder regional norte de la Christian Association of Nigeria, confirmó que el ataque fue llevado a cabo por un gran número de agresores, y subrayó que ocurrió en medio del culto, lo que incrementó el terror y el caos.

Críticas al gobierno nigeriano

Desde el ámbito político, Ini Ememobong, secretario nacional de prensa del People’s Democratic Party, criticó duramente al gobierno de Nigeria, señalando que estos ataques evidencian la incapacidad del Estado para garantizar la libertad de culto, un derecho protegido por la Constitución.

“Nadie debería vivir con miedo al ir a una iglesia o una mezquita”, afirmó.
“La normalización de esta criminalidad es totalmente inaceptable”.

Reacción internacional

Desde Estados Unidos, el congresista Riley Moore calificó el secuestro como una noticia “horrífica” y afirmó que los cristianos en Nigeria enfrentan una amenaza existencial, atribuyendo muchos de estos ataques a militantes fulani.

Pidió al gobierno nigeriano actuar con rapidez para lograr la liberación segura de todos los secuestrados.

Un patrón de violencia constante

Los secuestros masivos no son nuevos en Nigeria. En noviembre pasado, más de 200 estudiantes y maestros fueron raptados de una escuela católica en el estado de Níger. Aunque finalmente todos fueron liberados o escaparon, el trauma permanece.

Organizaciones cristianas advierten que las comunidades rurales son las más vulnerables, ya que carecen de protección adecuada.

El informe más reciente de la Open Doors coloca a Nigeria como el país más mortífero para los cristianos en el mundo, ocupando el séptimo lugar en su lista global de persecución. Por su parte, Release International advirtió que, sin una intervención urgente, el número de cristianos asesinados podría duplicarse este año.

Una llamada que no se puede ignorar

Te dejo esta reflexión final:
Cuando una iglesia es atacada en Nigeria, todo el Cuerpo de Cristo es herido. La persecución no es una noticia lejana; es una realidad viva para nuestros hermanos. Orar es indispensable, pero también lo es levantar la voz, exigir justicia y no acostumbrarnos al dolor ajeno. La fe que no duele con el que sufre corre el riesgo de volverse cómoda.

Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.

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