SeƱor Presidente Donald J. Trump:
Le escribimos con humildad, con respeto y con un profundo deseo de tocar su corazón. Venimos como cristianos que saben que usted ha profesado pĆŗblicamente su fe en Cristo, que ha hablado del poder del perdón, y que reconoce que Dios puede guiar el corazón de un lĆder. Hoy deseamos hablarle desde ese lugar: desde la misericordia, desde la compasión y desde lo mĆ”s noble del alma humana.
MĆ”s de 57,000 hondureƱos han vivido por mĆ”s de veinticinco aƱos bajo el TPS. Gente trabajadora, honesta, que construyó su vida aquĆ respetando las leyes, pagando impuestos, criando hijos ciudadanos estadounidenses y levantando comunidades enteras. Pero despuĆ©s de la cancelación en septiembre del 2025, y con la audiencia final programada para el 22 de enero de 2026, el miedo se ha vuelto una sombra diaria para estas familias. Y detrĆ”s de ese miedo, hay niƱos que lloran en silencio. Hay padres que oran con desesperación. Hay madres que no saben si maƱana estarĆ”n todavĆa con sus hijos.
Por eso, Señor Presidente, venimos a pedir algo muy sencillo para usted, pero que significa todo para ellos: una extensión mÔs del TPS para Honduras.
Una extensión humanitaria. Una oportunidad mÔs. Una muestra de compasión.
Usted sabe lo que es el perdón. Usted mismo ha hablado pĆŗblicamente de perdonar a otros, incluso a personas seƱaladas gravemente. Ha dicho que cree en el perdón, que todos merecen una segunda oportunidad. Si eso es asĆ, SeƱor Presidente, ĀæcuĆ”nto mĆ”s merecen misericordia miles de hombres y mujeres que no han cometido delito alguno, que han servido a este paĆs con esfuerzo, con gratitud y con el corazón limpio?
Los hondureƱos bajo TPS no son un problema para Estados Unidos. Al contrario: son una bendición. Ninguno de ellos tiene antecedentes criminales, porque cada renovación del TPS implica una rigurosa revisión de antecedentes. Han aportado mĆ”s de $4,500 millones al PIB anual, han trabajado en Ć”reas esenciales, han sostenido negocios, han servido en iglesias y han ayudado a levantar este paĆs incluso en los momentos mĆ”s difĆciles. MĆ”s del 12% tiene educación universitaria, y cerca del 17% ha fundado pequeƱos negocios. Durante la pandemia del COVID-19, miles de ellos siguieron trabajando mientras otros se quedaban en casa. Lo hicieron por amor, por deber, por gratitud.
Pero lo mĆ”s importante: han demostrado que cuando este paĆs les abre una puerta, ellos responden con fidelidad.
Estos hondureƱos van a poner este paĆs aĆŗn mĆ”s en alto. Van a trabajar mĆ”s fuerte, van a servir mĆ”s, van a construir mĆ”s, van a honrar esa oportunidad como nunca antes. Han esperado, han sufrido, han luchado⦠y si usted les concede una extensión, ellos lo verĆ”n como un acto de compasión, de liderazgo y de fortaleza espiritual.
DetrĆ”s de cada padre hondureƱo hay un niƱo ciudadano estadounidense que solo quiere seguir viviendo con su familia; son mĆ”s de 50,000 niƱos ciudadanos americanos de padres hondureƱos. DetrĆ”s de cada madre hondureƱa hay un hogar que este paĆs ha visto crecer. DetrĆ”s de cada trabajador hondureƱo hay horas de esfuerzo, noches sin descanso y aƱos de lealtad a esta nación.
Usted conoce este versĆculo: āEl extranjero que reside con ustedes serĆ” como uno de ustedes, y lo amarĆ”s como a ti mismo.ā ā LevĆtico 19:34. Y tambiĆ©n este:
āBienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarĆ”n misericordia.ā ā Mateo 5:7
Sabemos que Honduras es una tierra de fe, cultura y valentĆa. Pero tambiĆ©n reconocemos que enfrenta grandes desafĆos: inseguridad, pobreza, desempleo y falta de oportunidades. Las autoridades hondureƱas trabajan con dedicación, pero aĆŗn no existen condiciones adecuadas para el retorno de tantas familias.
Presidente Trump, usted es un hombre fuerte, decidido, y ha demostrado que no teme tomar decisiones que otros no se atreven. Hoy le pedimos una que solo los grandes lĆderes pueden tomar: una decisión de misericordia. Una decisión inspirada en la fe que usted ha profesado en Cristo. Una decisión que salvarĆ” familias, protegerĆ” niƱos estadounidenses y evitarĆ” un dolor irreparable.
No se trata de abrir fronteras ni de recompensar ilegalidad. Se trata de proteger a quienes han hecho todo bien por mÔs de dos décadas. Se trata de evitar que miles de niños pierdan a sus padres. Se trata de ser instrumento de la compasión de Dios.
āEl que se apiada del pobre presta al SeƱor, y Ćl le recompensarĆ”.ā ā Proverbios 19:17
Estas familias hoy oran por usted. Oran para que Dios toque su corazón. Oran para que usted sea un instrumento de paz. Oran para que la misericordia prevalezca sobre el temor.
Antes de despedirme, quiero dejarle esta reflexión. A veces, los actos mĆ”s grandes no son los que cambian una nación, sino los que evitan que una familia se rompa. JesĆŗs siempre miró a los que sufrĆan con amor. Y cuando un lĆder actĆŗa desde esa misma compasión, su nombre queda grabado no solo en la historia, sino en los corazones de quienes recibieron su misericordia. Que esta carta nos recuerde que Dios siempre honra al que elige amar cuando es mĆ”s fĆ”cil ignorar.
Esta carta serƔ traducida al inglƩs y enviada directamente al Presidente Trump.
Le pediremos que lea no solo estas palabras, sino también los comentarios de todos los hondureños y sus familias que dependen del TPS. Por eso te pedimos que nos ayudes compartiendo esta publicación, dejando tu comentario y animando a otros a unirse. Cuantos mÔs testimonios y mÔs voces haya, mÔs claro verÔ el Presidente que este clamor tiene fuerza, tiene amor y tiene un pueblo completo orando y creyendo en un milagro.
Te invito a unirte conmigo en esta oración⦠Señor, toca el corazón del Presidente Trump y de quienes tienen poder para decidir. Bendice a cada familia hondureña que vive con miedo. Consuela a los niños, fortalece a los padres, protege los hogares y abre una puerta donde ya no quedan fuerzas humanas. Te pedimos una extensión del TPS, Señor. Te pedimos paz y misericordia. En el nombre de Jesús. Amén.
En Somos Cristianos Conectamos Corazones con Cristo.




