Padre amado y santo,
Hoy venimos delante de Ti reconociendo que Tú eres bueno, misericordioso y poderoso. Tú eres nuestro refugio en los días difíciles, nuestra paz en medio del dolor y nuestra esperanza cuando las fuerzas se acaban.
Señor, ponemos en tus manos a todas las personas que están enfermas. Tú conoces cada cuerpo, cada diagnóstico, cada tratamiento, cada preocupación y cada lágrima que se ha derramado en silencio.
Te pedimos que extiendas tu mano sanadora sobre ellos. Fortalece sus cuerpos, renueva sus fuerzas y llena sus corazones de paz. Guía a los médicos, ilumina cada decisión y permite que todo tratamiento sea usado para bien.
Padre, también te pedimos que sostengas a sus familias. Dales paciencia, fe, descanso y amor para cuidar sin rendirse. Que en medio de la enfermedad ninguno se sienta solo, sino acompañado por tu presencia.
Perdona nuestras faltas, limpia nuestro corazón y ayúdanos a confiar en Ti, aun cuando no entendemos el proceso. Enséñanos a descansar en tu voluntad, sabiendo que tus tiempos son perfectos y tu amor nunca falla.
Que tu reino se manifieste en cada hogar, en cada hospital y en cada vida que hoy necesita consuelo y sanidad.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.




