Criar hijos en la fe hoy: lo que la iglesia no te enseña.

Únete al canal de: WhatsApp Telegram
Somoscristianos. Org
Somos Cristianos – Reflexiones diarias de fe y vida
Criar hijos en la fe hoy: lo que la iglesia no te enseña.
Cargando
/

Nadie te da un manual cuando te conviertes en padre o madre.

Y mucho menos un manual para criar hijos en la fe en el mundo en que vivimos hoy. Un mundo donde tu hijo tiene un teléfono en la mano desde los ocho años. Donde las redes sociales le muestran todo tipo de ideas antes de que tú puedas hablar con él. Donde la presión de los amigos es más fuerte que nunca. Donde la iglesia del domingo compite con todo lo demás que pasa el resto de la semana.

Y uno quiere hacer las cosas bien. Quiere que sus hijos crezcan con fe. Con valores. Con algo sólido en qué apoyarse cuando la vida se ponga difícil. Pero a veces no sabe cómo. Y la iglesia te dice que los lleves a la escuela dominical, que oren antes de comer, que lean la Biblia. Y todo eso está bien. Pero hay cosas que nadie te dice. Cosas que hacen toda la diferencia y que no aparecen en ningún folleto.

La primera es esta: tus hijos no necesitan un padre o una madre perfectos. Necesitan uno honesto.

Cuando tu hijo te ve fingir que todo está bien cuando no lo está, aprende a fingir también. Cuando te ve actuar diferente en la iglesia que en la casa, aprende que la fe es una actuación. Pero cuando te ve llorar y aun así orar. Cuando te escucha decir que estás asustado pero que confías en Dios. Cuando ve que te equivocas y pides perdón. Eso le enseña más sobre la fe real que cualquier versículo que le hagas memorizar.

La fe auténtica se contagia. La fe perfecta y falsa aleja.

Lo segundo es que las conversaciones más importantes no pasan en la iglesia. Pasan en el carro, en la cocina, antes de dormir.

Esos momentos pequeños y sin planificar son los que más quedan grabados. Cuando tu hijo te pregunta algo difícil y en lugar de cambiar el tema te sientas con él y dices: esa es una muy buena pregunta, vamos a pensarla juntos. Cuando ven las noticias y preguntas: ¿qué crees tú que Dios piensa de esto? Cuando algo malo pasa en la familia y en lugar de esconderlo oras juntos con honestidad.

No necesitas ser pastor para hablar de Dios con tus hijos. Solo necesitas estar presente.

Lo tercero es algo que a muchos padres les da miedo escuchar: dejar que tus hijos hagan preguntas difíciles sobre la fe no los aleja de Dios. Los acerca.

Cuando un hijo pregunta: ¿por qué Dios permite el sufrimiento? ¿Por qué mi amigo enfermó si era bueno? ¿Por qué tengo que creer en algo que no puedo ver? Muchos padres se asustan. Sienten que esa pregunta es peligrosa. Que si no la cortan de raíz el hijo va a perder la fe.

Pero pasa exactamente lo contrario.

Un hijo que puede hacer preguntas difíciles en casa y recibir respuestas honestas aunque no sean perfectas, desarrolla una fe con raíces. Un hijo al que le enseñan que la duda es mala y que no debe preguntar, tarde o temprano encuentra esas preguntas afuera. Y afuera no siempre hay alguien que lo guíe con amor.

Lo cuarto es que la fe se vive más de lo que se habla.

Tu hijo va a recordar que ibas a la iglesia. Pero va a recordar más cómo tratabas a la persona que te atendía en el restaurante. Va a recordar los versículos que le enseñaste. Pero va a recordar más cómo actuabas cuando las cosas se ponían difíciles en casa. Va a recordar las oraciones antes de dormir. Pero va a recordar más si en esas oraciones eras honesto o solo recitabas palabras bonitas.

Los hijos no aprenden la fe de lo que se les dice. La aprenden de lo que ven.

«Instruye al niño en el camino correcto y aun en su vejez no lo abandonará.» — Proverbios 22:6

Y lo último, lo más importante, lo que más necesitas escuchar hoy si estás agotado de intentar hacer todo bien como padre o madre:

No tienes que hacerlo perfecto. Solo tienes que seguir intentándolo.

Dios no te eligió como padre o madre de tus hijos por accidente. Te eligió a ti. Con tus errores. Con tus dudas. Con tus días malos y tus noches de no saber qué hacer. Él confió en ti esos hijos sabiendo exactamente quién eres. Y esa confianza no fue un error.

Sigue orando por ellos aunque no lo vean. Sigue amándolos aunque no lo entiendan todavía. Sigue siendo honesto aunque duela. Y confía en que la semilla que estás plantando hoy va a dar fruto en el momento que Dios tiene preparado. Aunque tú no lo veas todavía.

Ora esto conmigo hoy:

«Señor, quiero criar a mis hijos en la fe pero muchas veces no sé cómo hacerlo. Tengo miedo de equivocarme. Tengo miedo de no ser suficiente. Pero hoy te los pongo en tus manos. Guíame a mí para poder guiarlos a ellos. Y ayúdame a recordar que no necesito ser perfecto. Solo necesito ser honesto y seguir buscándote. Amén.»

Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.

También te puede interesar:

COMENTARIOS EN SOMOSCRISTIANOS