¿Y si una de las escenas más duras del nacimiento de Jesús sí ocurrió… pero no como muchos la imaginan? Vale la pena detenernos un momento y mirar este pasaje con calma, sin miedo a las preguntas difíciles.
“Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios se habían burlado de él, se enfureció y mandó a matar a todos los niños menores de dos años en Belén y en sus alrededores, de acuerdo con el tiempo que había averiguado de los sabios.”
Mateo 2:16 (NVI)
Este texto ha generado dudas durante siglos. ¿De verdad ocurrió la matanza de los niños? ¿Hay pruebas fuera de la Biblia? ¿Por qué Roma no intervino? ¿Y cómo encaja todo esto con un Dios bueno?
Primero, hablemos de la historicidad. No existe un registro romano específico que describa esta matanza en Belén. Eso es cierto. Pero también es importante entender el contexto. Belén era una aldea muy pequeña. Los historiadores calculan que el número de niños menores de dos años pudo haber sido reducido, quizá una decena o menos. Para el Imperio Romano, acostumbrado a masacres, guerras y ejecuciones públicas, un hecho así en una aldea insignificante no ameritaba registro oficial.
Ahora, lo que sí tenemos es algo clave: Herodes el Grande. Fuera de la Biblia, la historia lo describe como un rey cruel, paranoico y violento. Mandó matar a miembros de su propia familia —incluyendo a su esposa y a varios de sus hijos— por miedo a perder el poder. Desde ese perfil histórico, la orden de matar niños para eliminar a un posible “rey rival” no solo es posible, es coherente con su carácter.
Entonces, ¿por qué Roma no hizo nada? Porque Herodes gobernaba con la aprobación de Roma. Mientras mantuviera el orden y los impuestos fluyeran, el imperio intervenía poco en asuntos internos. Para Roma, esto era un problema local, no político.
La pregunta más difícil suele ser otra: ¿por qué Dios lo permitió? Aquí no hay respuestas simples, pero sí una verdad profunda. Dios no fue el autor de esa violencia. La Biblia nunca presenta a Dios celebrando la crueldad humana. Lo que vemos es un mundo caído, gobernado por el miedo, el poder y el pecado. Y aun así, Dios no se mantuvo distante. Jesús mismo nació en ese contexto de injusticia, persecución y dolor. No llegó a un mundo ideal, sino a uno real, roto… como el nuestro.
Este episodio también nos recuerda algo incómodo pero necesario: el mal no empezó con Herodes ni terminó con él. Sigue presente cuando el poder se impone sobre los indefensos. La diferencia es que Dios no ignoró ese dolor. En Cristo, entró en él.
Ahora respondamos a preguntas muy concretas que muchos se hacen y que pocas veces se explican con claridad.
¿Dónde estaba Juan el Bautista en ese tiempo?
Juan el Bautista ya había nacido, pero era apenas un bebé. El evangelio de Lucas nos dice que Juan era unos seis meses mayor que Jesús. Es decir, cuando ocurrió la matanza ordenada por Herodes, Juan también era un niño pequeño, menor de dos años.
¿Cómo es que Juan no fue asesinado?
La Biblia no da todos los detalles, pero sí nos deja pistas importantes. Juan no vivía en Belén. Sus padres, Zacarías y Elisabet, vivían en la región montañosa de Judea. La orden de Herodes fue específica: Belén y sus alrededores, no toda Judea. Eso explica por qué Juan no estuvo dentro del rango directo de la matanza.
¿Cómo supo Herodes dónde buscar a los niños?
Herodes no fue guiado por una revelación divina ni por una lista de nombres. Actuó desde el miedo. Los sabios le dijeron que el rey había nacido en Belén, según las profecías. Herodes tomó esa información y ordenó matar a todos los niños varones menores de dos años en esa zona, basándose en el tiempo que los sabios le habían indicado. Fue una acción brutal, generalizada y sin distinción.
¿Dónde estaba Zacarías, el padre de Juan el Bautista?
Zacarías era sacerdote y seguía cumpliendo su servicio delante de Dios. No hay ningún relato bíblico que diga que fue perseguido o asesinado en ese momento. Él y Elisabet ya habían vivido un milagro: tener un hijo en su vejez. Es muy probable que, como muchas familias piadosas de ese tiempo, vivieran con cautela y fuera del foco político de Herodes.
¿Qué edad tenían Jesús y Juan exactamente?
Jesús tenía menos de dos años, probablemente entre meses y poco más de un año. Juan tenía alrededor de seis meses más que Jesús. Ambos eran completamente indefensos. La diferencia fue la ubicación y la protección divina que actuó de formas distintas en cada caso.
¿Qué dicen los libros apócrifos sobre Zacarías y Herodes?
Algunas tradiciones antiguas, recogidas en libros apócrifos del Nuevo Testamento, mencionan una historia distinta. En el Protoevangelio de Santiago, un texto del siglo II que no forma parte de la Biblia, se relata que Herodes sospechó que Juan el Bautista podía ser el niño anunciado. Según este escrito, Zacarías se negó a decir dónde estaba su hijo y, por esa razón, fue asesinado dentro del templo.
Es importante aclararlo con cuidado: este relato no aparece en los evangelios, no puede confirmarse históricamente y no es doctrina cristiana. Los libros apócrifos conservan algunas tradiciones antiguas, pero también incluyen elementos simbólicos y narrativos. Por eso, esta historia debe entenderse solo como una tradición apócrifa, no como un hecho bíblico comprobado.
Antes de cerrar, te dejo esta reflexión: Dios no siempre nos explica el “por qué” del sufrimiento, pero sí nos muestra el “para qué” de su presencia en medio de él. Jesús sobrevivió a esa noche oscura para traer luz a generaciones enteras.
Te invito a que me acompañes en esta oración.
Señor, hay cosas de la vida que no entendemos y pasajes de la Biblia que nos confrontan. Danos un corazón humilde para buscar la verdad, y uno sensible para no olvidar a los que sufren. Ayúdanos a confiar en Ti incluso cuando el mundo parece injusto. Amén.
Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.




