Te invito a que me acompañes en esta oración…
Señor…
Hoy no vengo a pedirte nada.
Hoy vengo a reconocer.
Porque si soy honesto, muchas veces te busco cuando algo me falta…
pero se me olvida buscarte cuando todo está en calma.
Y hoy quiero detenerme…
para decirte gracias.
Gracias por la vida…
por el simple hecho de despertar, de respirar, de seguir aquí.
Gracias por lo que tengo…
pero también por lo que no tengo,
porque aun en lo que no entiendo, sé que tú estás obrando.
Gracias por las veces que me cuidaste sin que yo me diera cuenta…
por las puertas que cerraste, aunque me doliera…
y por las que abriste en el momento exacto.
Gracias por mi familia…
por los que están cerca…
y por los que, aunque estén lejos, siguen siendo parte de mi historia.
Gracias por los momentos buenos…
pero también por los difíciles,
porque ahí, en medio del dolor, fue donde más sentí tu presencia.
Perdóname, Señor…
porque muchas veces he vivido como si todo dependiera de mí…
como si tú no estuvieras ahí.
Perdóname por las veces que me quejé…
sin darme cuenta de todo lo que ya me habías dado.
Hoy quiero reconocer que sin ti… no soy nada.
Que todo lo que tengo… viene de ti.
Y que todo lo que soy… está en tus manos.
Gracias por no rendirte conmigo…
por tu paciencia…
por tu amor constante…
por tu gracia que no se acaba.
Y aunque mañana enfrente cosas que no entiendo…
hoy decido confiar.
Porque si hasta aquí me has sostenido…
sé que no me vas a soltar.
Amén.
Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.




