Matías el apóstol que reemplazó a Judas.

Únete al canal de: WhatsApp Telegram
Somoscristianos. Org
Somos Cristianos – Reflexiones diarias de fe y vida
Matías el apóstol que reemplazó a Judas.
Cargando
/

Imagínate esto…

Estás en un grupo donde todos conocen a los mismos de siempre.
Los mismos nombres… los mismos rostros… los que siempre están al frente.

Tú también has estado ahí… desde el principio.
Has visto todo.
Has aprendido.
Has permanecido.

Pero nadie te menciona.

Nadie te reconoce.
Nadie te voltea a ver.

Y aun así… no te vas.

Sigues ahí.

No por aplausos…
sino porque sabes en quién has creído.

Quédate un momento… porque no todas las historias importantes en la Biblia hacen ruido. Algunas pasan casi desapercibidas… pero dicen mucho de cómo Dios trabaja.

Después de la resurrección, Jesús se aparece a sus discípulos por cuarenta días. Les habla del Reino, les da instrucciones… y luego asciende al cielo. Y ahí es donde empieza una etapa incómoda.

Silencio.
Espera.
Incertidumbre.

Ya no está Jesús físicamente… pero la misión apenas va a comenzar.

En medio de ese momento, los discípulos se reúnen. No están improvisando. Están buscando dirección. Y Pedro se levanta y explica algo clave: lo que pasó con Judas no fue un error fuera del control de Dios… ya estaba anunciado en la Escritura.

En Salmos 69:25 y 109:8 se habla de que otro tomaría su lugar.

Eso cambia todo.

No están reaccionando… están obedeciendo.

Entonces establecen un criterio muy claro:
el que tome el lugar debe haber estado con Jesús desde el principio, desde el bautismo de Juan hasta la resurrección.

Eso nos revela algo fuerte…
había más personas caminando con Jesús de lo que imaginamos.

No solo los doce.

Había otros… fieles… constantes… sin título.

Y de entre todos, se proponen dos: José Barsabás… y Matías.

Dos hombres desconocidos.
Dos vidas ocultas.
Dos historias sin reconocimiento.

Pero antes de decidir… hacen algo que define todo el proceso:

Oran.

Le dicen a Dios:
“Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muestra a cuál has escogido.”

No están pidiendo sabiduría humana.
Están reconociendo que Dios ya había elegido… ellos solo necesitaban discernirlo.

Luego echaron suertes… pero no como lo entendemos hoy.

No fue un juego, ni una apuesta, ni una práctica de azar como ir a un casino.
Fue un método usado en ese tiempo para tomar decisiones después de haber orado, confiando en que Dios controlaba el resultado.

No dependían de la “suerte”… dependían de Dios.

Y algo importante: después de la venida del Espíritu Santo, este método ya no se vuelve a usar. Desde entonces, la guía viene por el Espíritu, no por suertes.

Y el elegido fue Matías.

(Matías significa “don de Dios” o “regalo de Dios”, y eso encaja profundamente con su historia… porque su llamado no fue por mérito humano, sino por elección divina.)

Y aquí es donde la reflexión se vuelve más profunda.

Matías no fue elegido ese día.

Matías ya había sido formado… en silencio… en lo oculto… sin aplausos.

Mientras Pedro predicaba…
mientras Juan era cercano a Jesús…
mientras los doce eran conocidos…

Matías estaba ahí…
viendo… aprendiendo… permaneciendo.

Sin micrófono.
Sin plataforma.
Sin reconocimiento.

Pero Dios lo estaba viendo.

Y eso confronta algo muy real hoy.

Vivimos en un mundo donde parece que si nadie te ve… no estás avanzando.
Si no tienes seguidores… no estás creciendo.
Si no eres reconocido… no eres relevante.

Pero el Reino de Dios funciona al revés.

Dios no escoge al más visible…
escoge al más fiel.

Matías es la prueba de que el tiempo en lo oculto no es pérdida… es preparación.

Y hay algo más… que a mí me hace pensar mucho.

Después de ser elegido… Matías desaparece del relato.

No hay libros escritos por él.
No hay milagros registrados.
No hay discursos famosos.

Nada.

Y aun así… fue apóstol.

¿Te das cuenta?

Su valor no estaba en lo que hizo públicamente…
sino en quién era delante de Dios.

Y aun así, muchos se han preguntado qué pasó después…

La Biblia no vuelve a mencionar a Matías, y eso ha generado dudas. Algunos han pensado que más adelante Dios levantó a Pablo de Tarso como apóstol en su lugar. Pero la Escritura nunca dice que Matías haya sido un error, ni que Pablo lo haya reemplazado.

Pablo aparece después en Hechos de los Apóstoles capítulo 9, llamado directamente por Jesús, con un propósito específico. Entre la elección de Matías y el llamado de Pablo pasaron algunos años.

No son reemplazos… son llamados distintos.

Te dejo esta reflexión para que la medites en tu corazón…

Tal vez tú no estás en una plataforma.
Tal vez nadie reconoce lo que haces.
Tal vez sientes que estás en segundo plano.

Pero eso no significa que Dios no te esté viendo.

Hay procesos que Dios hace en lo escondido… porque lo que va a levantar después… necesita raíces profundas.

No te desesperes por no ser visible.
Preocúpate por ser fiel.

Porque cuando llegue el momento…
no vas a tener que correr detrás del llamado…
el llamado te va a encontrar.

Te invito a que me acompañes en esta oración…

Señor, ayúdame a permanecer fiel aun cuando nadie me reconoce.
A confiar en que cada etapa tiene propósito, incluso cuando no la entiendo.
Guarda mi corazón de buscar aprobación humana, y enséñame a vivir para agradarte a Ti.
Y cuando llegue el momento que Tú has preparado, que me encuentre listo… no por lo que hice afuera, sino por lo que formaste dentro de mí.
Amén.

Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.

También te puede interesar:

COMENTARIOS EN SOMOSCRISTIANOS