A veces se nos olvida lo más grande… que alguien dio su vida por nosotros sin pedir nada a cambio.
Jesús no solo murió, se entregó por amor. Cada herida, cada paso, cada momento en la cruz tuvo un propósito: darte vida, darte esperanza, darte una oportunidad nueva.
Hoy no es solo recordar… es agradecer de verdad. Porque Él no es solo parte de la historia, es el Señor de señores y Rey de reyes, el que sigue transformando vidas hasta hoy.
Gracias, Señor, por amarme así.

Baja la imagen y compartela:




