Qué pasaría si alguien decidiera leer toda la Biblia con un solo objetivo: demostrar que está equivocada.
Eso fue exactamente lo que intentó hacer Ed Grifenhagen, un judío devoto que, sin imaginarlo, terminaría viviendo una transformación espiritual que cambiaría su vida para siempre.
Durante muchos años, Ed había crecido dentro de la tradición judía. Respetaba las Escrituras del Antiguo Testamento y tenía una profunda identidad religiosa. Sin embargo, había algo que siempre le incomodaba: el cristianismo y la afirmación de que Jesús era el Mesías.
Un día, después de más de una década de matrimonio, le dijo a su esposa que tenía un plan. Según él, sería algo sencillo. Su objetivo era leer cuidadosamente las Escrituras para demostrar que la Biblia no podía ser verdadera.
Con el paso del tiempo, él mismo reconocería que aquella afirmación fue una de las cosas más arrogantes que había dicho en su vida.
Pero había algo en su razonamiento que parecía lógico: si iba a rechazar la Biblia, primero tenía que leerla completamente.
Así comenzó un viaje inesperado.
Desde enero hasta septiembre del año 2000, Ed se sumergió en el estudio del Antiguo Testamento. Leyó con atención, analizó los textos y buscó inconsistencias que confirmaran su idea inicial.
Sin embargo, mientras avanzaba en las Escrituras, empezó a ocurrir algo que no esperaba.
Las palabras que había leído toda su vida comenzaron a cobrar un nuevo significado.
Cuando terminó el Antiguo Testamento, su curiosidad lo llevó a dar un paso que nunca había dado antes: leer el Nuevo Testamento.
Pero hacerlo no era sencillo. Temía la reacción de su familia, especialmente de su padre. Así que decidió hacerlo en secreto. Fue a una librería cristiana y compró clandestinamente un ejemplar del Nuevo Testamento.
Es sorprendente pensar en algo que él mismo contó después: aunque había crecido en Columbus, Georgia, dentro del llamado “cinturón bíblico” de Estados Unidos, nadie le había compartido el Evangelio directamente durante sus primeros 35 años de vida.
De septiembre a noviembre del 2000, Ed leyó el Nuevo Testamento con el mismo propósito con el que había empezado todo: encontrar razones para refutarlo.
Pero mientras leía, comenzó a notar algo extraordinario.
Las profecías del Antiguo Testamento parecían apuntar hacia una misma persona.
Las enseñanzas de Jesús tenían una coherencia profunda con la historia bíblica.
Y el mensaje del Evangelio parecía responder preguntas que él había tenido durante años.
Además de la Biblia, empezó a leer libros de apologética cristiana, incluyendo escritos de Josh McDowell y del periodista Lee Strobel, un antiguo ateo que también investigó el cristianismo con la intención de refutarlo.
La investigación que había comenzado como un desafío intelectual se estaba convirtiendo en algo mucho más profundo.
Exactamente un año después de comenzar su búsqueda, el 17 de enero de 2001, Ed llegó a una conclusión que jamás imaginó cuando empezó.
Después de estudiar la Biblia con la intención de desacreditarla, terminó convencido de lo contrario.
Él mismo lo describió así:
Se dio cuenta de que creía cada palabra que estaba leyendo.
Aquello lo dejó profundamente impactado.
El libro que había decidido refutar se convirtió en la verdad que transformó su vida.
En ese momento, Ed hizo algo que nunca había hecho antes: clamó a Dios y pidió a Jesús que lo salvara.
Más tarde recordaría ese instante con una frase muy sencilla, pero poderosa:
“Quedé destrozado… y Él me rescató.”
Con el tiempo, su fe siguió creciendo. Lo que comenzó como una investigación terminó convirtiéndose en un llamado.
Ed comenzó a estudiar más profundamente los orígenes hebreos de la fe cristiana, descubriendo cómo las palabras originales del Antiguo Testamento revelaban conexiones sorprendentes con la persona de Jesús.
Según él mismo explica, desde el primer versículo del Génesis hasta el final de las Escrituras, todo apunta hacia el Mesías.
Hoy, Ed Grifenhagen es pastor, predicador y evangelista. Su pasión es ayudar a otros creyentes a comprender mejor la riqueza de las Escrituras, especialmente a través del significado de las palabras hebreas originales.
Incluso escribió un devocional titulado “365 palabras hebreas que todo cristiano debería saber”, donde explora cómo el idioma original de la Biblia revela profundidades espirituales que muchas veces pasan desapercibidas.
Pero más allá de libros, estudios o predicaciones, su historia nos recuerda algo muy importante.
A veces, las personas que más se oponen a Dios son las que terminan encontrándolo de la manera más sorprendente.
Porque cuando alguien busca la verdad con sinceridad… tarde o temprano se encuentra con Cristo.
Ahora te dejo esta reflexión.
Hay personas que dicen no creer en Dios, pero muchas veces esa afirmación nace sin haber explorado realmente lo que la Biblia dice. Algunos rechazan a Jesús basándose en lo que otros dicen, en tradiciones o en ideas que nunca han examinado personalmente.
Pero cuando alguien decide abrir las Escrituras con un corazón honesto, ocurre algo poderoso.
La Palabra de Dios tiene una forma única de hablar al corazón.
No es solo un libro antiguo.
Es una historia viva.
Es un mensaje de redención que atraviesa siglos.
Y en el centro de esa historia está Jesús.
La historia de Ed nos recuerda que la fe no siempre comienza con certeza. A veces comienza con preguntas, con dudas, incluso con resistencia.
Pero Dios puede usar incluso esas dudas para acercarnos a Él.
Si alguna vez has tenido preguntas sobre la fe, no tengas miedo de buscarlas en las Escrituras.
Porque muchas veces, cuando alguien busca razones para negar a Dios… termina encontrando razones para creer.
Te invito a que me acompañes en esta oración.
Señor, gracias porque tu verdad sigue alcanzando corazones en todo el mundo.
Gracias porque incluso cuando dudamos, cuando cuestionamos o cuando nos alejamos, tú sigues buscándonos con amor.
Te pedimos que abras los ojos de quienes todavía están buscando respuestas.
Que tu Palabra llegue a cada corazón con claridad, con gracia y con verdad.
Y que muchas personas, al leer las Escrituras, descubran que Jesús sigue transformando vidas hoy.
Amén.
Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.




