Devocional del Salmo 138: Cuando Dios te responde en el día que más lo necesitas.

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Hay días en los que uno se despierta con un cansancio extraño en el corazón. No es una tristeza profunda, pero sí una mezcla rara de preocupación, desgaste y esa necesidad de que Dios haga algo en el alma. Y es curioso cómo, en esos días, este salmo no solo se lee; se siente. Se vuelve como una voz que te recuerda que Dios no está lejos, que Él está atento, y que el día que uno clama… Él responde.

David abre este salmo diciendo: “Te alabaré con todo mi corazón”, y uno piensa: ¿cómo puede alguien hablar así en medio de tantas batallas? Pero la clave está unas líneas más abajo, cuando él explica qué le pasó: “El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma.” Y ese verso, sinceramente, es de los que más abrazan cuando uno ha pasado por momentos complicados.

Porque la mayoría de las veces no vemos un milagro instantáneo. No vemos que el problema desaparezca de golpe. Lo que sí vemos —y lo que sostiene— es fuerza interior. Esa paz que no se fabrica sola. Ese ánimo que aparece de la nada, justo cuando uno creía que ya no le quedaba. Ese vigor en el alma que llega cuando uno está en el borde. Así trabaja Dios muchas veces: no quitando el peso, sino reforzando al que lo carga.

Luego viene una de las verdades más hermosas de este salmo: “Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde…”. Es impresionante pensar que el Dios del universo se inclina hacia los que se sienten pequeños. Hacia quienes no tienen todas las respuestas. Hacia los que llegan cansados, confundidos, con el corazón medio roto o desgastado. Él se acerca a los sinceros, a los que no vienen aparentando ser fuertes cuando por dentro ya no pueden más.

David también reconoce algo que todos vivimos: “Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás.” Si estoy en medio, no cuando ya salí, no cuando ya tengo la victoria asegurada… si estoy ahí, rodeado, agotado, en un día difícil. Eso significa que Dios entra contigo al problema. No te espera del otro lado. Te acompaña en el camino, te levanta en lo profundo, te guarda cuando tus fuerzas están al límite. Su presencia no depende del clima de tu vida; depende de su amor por ti.

Y entonces viene la frase que, para muchos, es casi como un respiro: “Jehová cumplirá su propósito en mí.” Eso es descanso puro. Eso te recuerda que lo que Dios comenzó no depende de cuántas veces te canses, ni de cuántas veces dudes, ni de cuántas cosas se salgan de control. Su propósito sigue firme. Él no abandona procesos. Él no deja a medias lo que empezó. Aunque tú no veas progreso, Dios sí está avanzando en ti.

El Salmo 138 es la historia de alguien que pasó por angustias reales, pero descubrió que Dios estaba más cerca de lo que pensaba. Y esas palabras siguen vigentes para cualquiera que necesite un poco de ánimo, un abrazo del cielo, o simplemente recordar que no está caminando solo.

Antes de terminar, quiero dejarte esta reflexión… A veces sentimos que nuestras oraciones se pierden, pero este salmo nos recuerda que Dios no solo oye, también fortalece. A veces no cambia la situación de inmediato, pero sí cambia el corazón que la enfrenta. Y cuando Dios fortalece el alma, uno puede caminar incluso en terrenos que antes parecían imposibles.

Te invito a unirte conmigo en esta oración… Señor, aquí estoy, con mis fuerzas tal como están hoy. A veces cansadas, a veces preocupadas, a veces firmes y a veces débiles. Pero tu Palabra me recuerda que tú escuchas, tú respondes y tú fortaleces. Dame ese vigor en el alma que necesito para seguir adelante. Camina conmigo en medio de cualquier angustia y cumple tus propósitos en mi vida. Que tu misericordia me sostenga en cada paso. En el nombre de Jesús. Amén.

En Somos Cristianos Conectamos Corazones con Cristo.

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