Evangelicos de Honduras destacan un papel decisivo en las elecciones tras una movilización histórica.

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Las elecciones generales en Honduras del pasado 30 de noviembre dejaron algo más que un conteo cerrado: revelaron una movilización inédita de la comunidad evangélica del país, un movimiento que muchos líderes religiosos describen como un antes y un después en la manera en que la Iglesia participa en la vida democrática de la nación.

En entrevistas concedidas a Diario Cristiano, la edición en español de Christian Daily International, Gerardo Irías —presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras— y el pastor Mario Banegas —presidente de la Asociación de Pastores de Tegucigalpa— coincidieron en que la jornada electoral marcó un momento histórico. Iglesias cerraron sus puertas para que sus miembros pudieran votar temprano y de manera masiva, algo que nunca había ocurrido en el país.

Hasta el último reporte disponible, los resultados mostraban un virtual empate entre Nasry Asfura y Salvador Nasralla, con apenas 515 votos de diferencia. Sin embargo, para Irías, la jornada ya había sido una victoria espiritual. “La Iglesia jugó uno de los papeles más importantes como nunca en la historia. Ya ganamos, porque el propósito era que Honduras caminara en libertad”, expresó.

El líder evangélico aseguró que alrededor del 90% de las congregaciones suspendieron sus cultos del domingo para facilitar el voto de sus miembros, una decisión que, según él, influyó directamente en el estrecho margen de los principales candidatos. Subrayó que la prioridad de la comunidad cristiana no es un nombre en la papeleta, sino la defensa de valores bíblicos y la garantía de libertad religiosa para todos.

Sobre las declaraciones de apoyo externo —especialmente el respaldo público del expresidente estadounidense Donald Trump a uno de los candidatos— Irías fue claro: “La Iglesia ya estaba convencida, sin una sola duda. Los mensajes internacionales solo traen esperanza, pero no deciden por nosotros”.

Por su parte, el pastor Mario Banegas destacó la dimensión espiritual del proceso. Explicó que, durante meses, iglesias de todo el país coordinaron vigilias, ayunos y cadenas de oración que iniciaron incluso a las 2 de la mañana. Según sus estimaciones, la Iglesia movilizó alrededor de 36,000 colaboradores en centros de votación, entre representantes acreditados y voluntarios.

“El objetivo era movilizar a los creyentes para ejercer su derecho democrático. Mandamos un llamado a cerrar las iglesias y salir temprano a votar. El 90% respondió”, afirmó Banegas.

Se calcula que los evangélicos representan cerca de 2.3 millones de votantes, un bloque que, sumado a meses de organización y unidad, pudo haber influido significativamente en la tendencia electoral.

Ambos líderes hicieron un llamado a la prudencia mientras continúa el conteo oficial, pero coincidieron en que el siguiente paso debe ser la reconciliación del país. Irías adelantó que, una vez haya un ganador, los líderes evangélicos planean bendecir públicamente al nuevo presidente, tal como hicieron con ambos candidatos antes de las elecciones. Banegas, en un gesto simbólico, pidió que el candidato derrotado “levante la mano del vencedor por el bien de la democracia y la paz de Honduras”.

En un análisis paralelo, el pastor Roy Santos, del ministerio Manantial de la Mies, también habló con Diario Cristiano. Para él, los resultados preliminares reflejan más que un cambio administrativo: “la intervención de la mano de Dios rescatando a Honduras”. Afirmó que el país estaba atado a un “esquema perverso” de grupos de izquierda y que los errores del gobierno saliente habían provocado rechazo público y consecuencias espirituales.

Aunque la nación sigue esperando el resultado final —que según la ley hondureña puede tardar hasta 30 días—, una cosa quedó clara para muchos: la fe salió de los templos y ocupó un lugar visible en el proceso democrático. Para millones de hondureños, la jornada recordó que el futuro del país también se decide en las urnas, guiado por la convicción espiritual de cada ciudadano.

Antes de terminar, quiero dejarte esta reflexión… En momentos de tensión política, recordar la unidad es un acto de fe. Honduras mostró que una nación puede involucrarse profundamente en la vida democrática sin perder su identidad espiritual. Cuando la Iglesia participa con respeto, oración y responsabilidad, siembra semillas de esperanza en medio de la incertidumbre.

Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.

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