Hay un tema que por muchos años ha causado confusión, discusiones⊠y también heridas dentro de muchas iglesias:
el diezmo y la ofrenda.
Porque una cosa es lo que muchos hombres enseñanâŠ
y otra muy distinta es lo que realmente dice la Palabra de Dios.
Muchos crecimos escuchando:
âSi no diezmas, le robas a Dios.â
O:
âSi no das dinero, Dios no te bendecirĂĄ.â
Y asĂ, poco a poco, algunas personas comenzaron a dar por miedo, presiĂłn o culpa⊠en lugar de hacerlo con amor y entendimiento.
Pero cuando estudiamos la Biblia completa, vemos algo importante:
el diezmo y la ofrenda no eran exactamente lo mismo, aunque ambos tenĂan un propĂłsito relacionado con la obra de Dios y con ayudar a las personas necesitadas.
En el Antiguo Testamento, Dios estableciĂł el diezmo para sostener a los levitas âquienes servĂan en el temploâ porque ellos no recibĂan tierras ni herencia como las demĂĄs tribus de Israel.
Pero ademĂĄs, Dios dejĂł claro que el diezmo tambiĂ©n debĂa ayudar a los extranjeros, huĂ©rfanos y viudas.
La Biblia dice:
âAl final de cada tres años sacarĂĄs todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo almacenarĂĄs en tus ciudades. Entonces vendrĂĄn los levitas⊠y tambiĂ©n los extranjeros, los huĂ©rfanos y las viudas que vivan en tus ciudades, y comerĂĄn hasta saciarse.â
Deuteronomio 14:28-29
Ese versĂculo es muy importante.
Porque demuestra que el verdadero propĂłsito del diezmo nunca fue enriquecer lĂderes religiosos.
El diezmo tenĂa tres funciones principales:
sostener la obra de Dios,
ayudar a quienes servĂan en ella,
y ayudar a los necesitados.
Por eso, cuando hoy vemos personas usando el pĂșlpito solamente para exigir dinero mientras ignoran al pobre, al necesitado o al que estĂĄ sufriendo⊠algo no estĂĄ reflejando correctamente el corazĂłn de Dios.
Ahora bien, muchos usan MalaquĂas 3 para amenazar diciendo:
âSi no diezmas, estĂĄs robando a Dios.â
Pero pocas veces explican que ese mensaje fue dado al pueblo de Israel bajo la ley del Antiguo Pacto, donde el diezmo era obligatorio para sostener el templo y el sistema levĂtico.
En el Nuevo Testamento vemos un enfoque diferente.
Los apóstoles enseñaron mås acerca de la ofrenda voluntaria nacida del corazón.
Pablo escribiĂł:
âCada uno dĂ© como propuso en su corazĂłn: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.â
2 Corintios 9:7
La diferencia es importante:
El diezmo del Antiguo Testamento era una obligaciĂłn bajo la ley para Israel.
La ofrenda en el Nuevo Testamento nace del amor, la gratitud y la voluntad personal.
Ahora, algo muy importante:
la ofrenda también debe usarse correctamente.
La iglesia sĂ necesita recursos para funcionar:
renta o mantenimiento del templo,
electricidad,
evangelismo,
misiones,
ayuda social,
materiales,
y apoyo a quienes dedican tiempo completo al ministerio.
Pero bĂblicamente, la ofrenda tambiĂ©n debe reflejar compasiĂłn y ayuda al necesitado.
En el Nuevo Testamento vemos a los creyentes compartiendo con los pobres, ayudando viudas, sosteniendo hermanos necesitados y apoyando a otros en momentos difĂciles.
O seaâŠ
la ofrenda no deberĂa convertirse solamente en dinero acumulado.
Debe convertirse en amor en acciĂłn.
Debe ayudar a levantar al caĂdo.
A alimentar al necesitado.
A apoyar a las viudas.
A ayudar familias en crisis.
A extender el Evangelio.
Y sĂ, tambiĂ©n a sostener honestamente la obra de Dios.
TambiĂ©n la iglesia debe tener mucho cuidado de no usar las ofrendas para favorecer injustamente a familiares, amigos o cĂrculos cercanos mientras se descuidan las verdaderas necesidades de la obra y de la gente. Cuando el dinero de Dios se maneja con favoritismo, privilegios o intereses personales, se pierde el propĂłsito espiritual de la generosidad. La ofrenda no fue dada para crear beneficios familiares ocultos ni para enriquecer a unos pocos, sino para servir con transparencia, honestidad y temor de Dios.
El problema no es que un pastor viva del ministerio.
La misma Biblia enseña que quien sirve al Evangelio puede vivir del Evangelio.
El problema aparece cuando el dinero se convierte en obsesiĂłn, manipulaciĂłn o lujo exagerado mientras el necesitado es ignorado.
Dios no quiere una iglesia obsesionada con sacar dinero.
Quiere una iglesia que refleje Su corazĂłn.
Porque al final, tanto el diezmo como la ofrenda tenĂan algo en comĂșn:
debĂan usarse para honrar a Dios y bendecir a las personas.
Te dejo esta reflexiĂłnâŠ
Tal vez muchos aprendimos sobre el dinero en la iglesia desde el miedo. Pero Dios nunca quiso hijos aterrados pensando que Ăl estĂĄ esperando castigarlos si no alcanzan cierta cantidad. Ăl quiere corazones sinceros, generosos y llenos de amor verdadero.
Y cuando damos con un corazón correcto, entendiendo el verdadero propósito de ayudar, servir y sostener la obra de Dios⊠entonces el dinero deja de ser presión y se convierte en adoración.
TambiĂ©n es importante recordar que la transparencia honra a Dios. Cuando una iglesia administra correctamente las ofrendas, ayuda al necesitado y actĂșa con integridad, la gente puede ver el amor de Cristo reflejado en acciones reales. Pero cuando el dinero se usa para intereses personales, favoritismos o lujos innecesarios, el Evangelio pierde credibilidad ante muchos corazones heridos.
Te invito a que me acompañes en esta oraciĂłnâŠ
Señor, dame sabidurĂa para entender tu Palabra correctamente. Guarda mi corazĂłn de la avaricia, pero tambiĂ©n de la manipulaciĂłn espiritual. Enséñame a ser generoso, honesto y sensible al dolor de otros. Y que todo lo que haga para ti nazca del amor y no del miedo. AmĂ©n.
Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.




