¿Dónde habrías estado tú el día que crucificaron a Jesús?

Únete al canal de: WhatsApp Telegram
Somoscristianos. Org
Somos Cristianos – Reflexiones diarias de fe y vida
¿Dónde habrías estado tú el día que crucificaron a Jesús?
Cargando
/

Quédate un momento… porque esta pregunta no es cómoda.

No es para analizarla rápido y seguir con tu día. Es de esas que te obligan a mirarte por dentro.

Porque todos pensamos que hubiéramos sido diferentes.

Que nosotros no habríamos huido.
Que nosotros no habríamos negado a Jesús.
Que nosotros sí habríamos permanecido firmes.

Pero… ¿de verdad?

La noche en que arrestaron a Jesús, todo cambió en cuestión de minutos. Los discípulos que habían caminado con Él, que habían visto milagros, que habían escuchado su voz… salieron corriendo.

Pedro, el más valiente, el que dijo que nunca lo abandonaría… terminó negándolo tres veces.

“Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús… y saliendo fuera, lloró amargamente.” (Lucas 22:61-62)

No fue un hombre cualquiera.
Fue alguien que amaba a Jesús.

Y aun así… falló.

Eso es lo que duele de esta historia.

Porque nos refleja.

Nosotros también decimos que amamos a Dios… pero a veces callamos cuando deberíamos hablar.
Nos escondemos cuando deberíamos mantenernos firmes.
Negamos con nuestras acciones lo que decimos con nuestros labios.

No siempre es un “no lo conozco” con palabras…
A veces es con decisiones.

A veces es cuando elegimos lo fácil en lugar de lo correcto.
Cuando preferimos encajar en el mundo en lugar de incomodar con la verdad.
Cuando sabemos lo que Dios espera… pero miramos hacia otro lado.

Y entonces la pregunta regresa, más fuerte:

¿Dónde estarías tú?

¿Entre los que huyeron?
¿Entre los que miraban de lejos?
¿O entre los pocos que permanecieron… aunque doliera?

La cruz no solo muestra el sacrificio de Jesús.
También revela el corazón humano.

Miedo.
Debilidad.
Duda.

Pero aquí es donde todo cambia.

Porque Jesús sabía todo eso… y aun así fue a la cruz.

No murió por gente perfecta.
Murió por Pedro.
Murió por los que huyeron.
Murió por los que dudaron.

Murió por nosotros.

Y eso le da un giro completo a la historia.

Porque no se trata de si hubieras fallado…
Se trata de que, aun sabiendo que fallarías, Él decidió amarte.

Después de la resurrección, Jesús no fue a buscar a Pedro para reclamarle.

Fue a restaurarlo.

Lo miró… no con condena, sino con amor.

Ese mismo amor hoy te alcanza a ti.

Tal vez tú no estuviste físicamente en ese momento…
pero espiritualmente, la historia sigue viva.

Cada día decides dónde estás.

Si te escondes… o te acercas.
Si lo niegas… o lo reconoces.
Si huyes… o permaneces.

Te dejo esto para que lo medites en tu corazón…

No se trata de imaginar qué habrías hecho hace dos mil años…
sino de decidir qué estás haciendo hoy con Jesús.

Porque la cruz no es solo historia.

Es un espejo.

Y también… es una oportunidad.

Te invito a que me acompañes en esta oración…

Señor, si soy honesto, muchas veces me parezco más a Pedro de lo que quisiera. He fallado, he dudado, he callado cuando debía hablar. Pero hoy entiendo que aun así me amas. Gracias por no rechazarme, por buscarme incluso después de mis errores. Dame un corazón firme, valiente y sincero. Ayúdame a no esconderme, sino a acercarme a Ti cada día. Y cuando vuelva a fallar, recuérdame que tu gracia es más grande que mi debilidad. Amén.

En Somos Cristianos conectamos corazones con Cristo.

También te puede interesar:

COMENTARIOS EN SOMOSCRISTIANOS