La historia de Mateo.

รšnete al canal de: WhatsApp Telegram
Somoscristianos. Org
Somos Cristianos โ€“ Reflexiones diarias de fe y vida
La historia de Mateo.
Cargando
/

El sol caรญa fuerte sobre las calles polvorientas de Capernaรบm. El ruido era constante: vendedores ofreciendo mercancรญa, pasos apresurados, discusiones por precios. Pero habรญa un lugar donde el ambiente se volvรญa distinto, mรกs tensoโ€ฆ mรกs incรณmodo.

Ahรญ estaba Mateo.

Sentado detrรกs de una mesa de madera, con monedas apiladas frente a รฉl, anotando cifras con precisiรณn frรญa. Su mirada no era duraโ€ฆ pero sรญ distante. Habรญa aprendido a desconectarse. No por falta de sentimientos, sino porque sentir demasiadoโ€ฆ dolรญa.

A unos pasos de รฉl, firme como una estatua, estaba un soldado romano. Su armadura brillaba bajo el sol, su mano cerca de la espada. No estaba ahรญ por casualidad. Estaba ahรญ para vigilarโ€ฆ para imponer respetoโ€ฆ para recordar quiรฉn tenรญa el control. Nadie se acercaba demasiado. Nadie hacรญa problemas. Mateo estaba protegidoโ€ฆ pero tambiรฉn vigilado.

Mateo no era cualquier hombre. Era recaudador de impuestos.

En su tiempo, eso no solo significaba cobrar dinero. Significaba trabajar para el imperio romano, el mismo que oprimรญa a su propio pueblo. Para muchos, Mateo no solo era injustoโ€ฆ era un traidor.

Los judรญos lo evitaban. No lo invitaban a sus casas. No lo saludaban. Para ellos, Mateo habรญa cruzado una lรญnea que no tenรญa regreso.

Pero pocos sabรญan lo que pasaba dentro de รฉl.

Cada moneda que caรญa sobre su mesa pesaba mรกs que su valor. Era como si cada sonido le recordara lo lejos que estaba de su genteโ€ฆ y de Dios. Habรญa elegido una vida cรณmoda, sรญโ€ฆ pero el precio habรญa sido alto: respeto, identidadโ€ฆ y tal vez, paz.

Con el tiempo, entre el ir y venir de la gente, Mateo comenzรณ a escuchar historias. No prestaba atenciรณn al principioโ€ฆ pero el nombre se repetรญa.

Jesรบs.

Decรญan que enseรฑaba con autoridad. Que hablaba de Dios como si lo conociera de cerca. Que sanaba enfermosโ€ฆ que tocaba a los que nadie querรญa tocar.

Un dรญa, mientras contaba monedas, escuchรณ a dos hombres discutir cerca de su mesa. Uno mencionรณ una enseรฑanza que ese Jesรบs habรญa contado.

Dos hombres oraban.

Uno, un fariseo, hablaba con seguridad, agradeciendo a Dios por no ser como otrosโ€ฆ ni como los recaudadores de impuestos.

El otroโ€ฆ apenas podรญa levantar la mirada. Solo se golpeaba el pecho y decรญa: โ€œDios, ten misericordia de mรญ, que soy pecador.โ€

Mateo no dijo nada. Siguiรณ contandoโ€ฆ pero ya no escuchaba las monedas.

Porque entendiรณ algo que no pudo ignorar.

ร‰l era ese hombre.

No el que se sentรญa justoโ€ฆ sino el que no se atrevรญa ni a acercarse.

Desde ese dรญa, algo cambiรณ dentro de รฉl. No por fuera. Todo seguรญa igual. La mesa, el dinero, el soldadoโ€ฆ la rutina.

Pero por dentroโ€ฆ ya no era tan fรกcil ignorarlo.

Ese dรญa parecรญa igual a todos los demรกs.

Hasta que alguien se detuvo frente a รฉl.

El soldado romano se tensรณ de inmediato. Dio un pequeรฑo paso al frente, como dispuesto a impedir cualquier acercamiento fuera de lugar. Su mirada se clavรณ en el hombre que se acercaba, evaluando, listo para reaccionar.

Pero ese hombre no venรญa con prisaโ€ฆ ni con temor.

Habรญa algo en su forma de caminarโ€ฆ en su presenciaโ€ฆ que no encajaba con lo comรบn.

Mateo levantรณ la mirada.

Y en ese instanteโ€ฆ lo reconociรณ.

Era Jesรบs.

No solo por lo que habรญa escuchadoโ€ฆ sino por algo mรกs profundo. Como si todo lo que habรญa oรญdo cobrara sentido en ese momento.

Y junto con ese reconocimiento, vino una sensaciรณn difรญcil de explicar.

Incredulidad.

โ€œยฟQuรฉ hace aquรญโ€ฆ frente a mรญ?โ€

Porque si ese hombre era quien decรญan que eraโ€ฆ entonces Mateo era exactamente el tipo de persona que debรญa evitar.

Pero Jesรบs no se detuvo a distancia.

Se acercรณ.

Lo mirรณ.

Y en esa miradaโ€ฆ no habรญa rechazo.

No habรญa juicio.

Habรญa algo que Mateo no habรญa sentido en mucho tiempo: dignidad.

El soldado dudรณ. Por un instante pareciรณ que intervendrรญaโ€ฆ pero no lo hizo. Algo en ese momento lo detuvo. Tal vez no lo entendรญa, pero tampoco pudo interrumpirlo.

El mundo siguiรณ su ruidoโ€ฆ pero para Mateo, todo se quedรณ en silencio.

Entonces Jesรบs dijo algo que nadie esperaba.

โ€”โ€œSรญgueme.โ€

Nada mรกs.

No hubo sermรณn. No hubo condiciรณn. No hubo lista de errores.

Solo una palabraโ€ฆ que abrรญa una puerta completamente nueva.

Mateo se quedรณ inmรณvil.

Porque esa invitaciรณn no tenรญa sentidoโ€ฆ humanamente hablando.

ยฟPor quรฉ รฉl?

Habรญa hombres mรกs preparados, mรกs respetados, mรกs religiosos. Hombres que sรญ merecรญan estar cerca de un maestro como Jesรบs.

Pero Jesรบs no estaba buscando โ€œmerecimientoโ€.

Estaba buscando corazones dispuestos.

En ese instante, Mateo entendiรณ algo que le atravesรณ el alma: Jesรบs lo conocรญaโ€ฆ y aun asรญ lo estaba llamando.

Y ahรญ, frente a todosโ€ฆ con el soldado romano a unos pasos, con el dinero sobre la mesa, con todo lo que lo ataba a su pasadoโ€ฆ tomรณ una decisiรณn que cambiarรญa su vida para siempre.

Se levantรณ.

Dejรณ la mesa. Dejรณ el dinero. Dejรณ la seguridad que habรญa construido. No mirรณ al soldado. No pidiรณ permiso. No sintiรณ miedo.

Y siguiรณ a Jesรบs.

Asรญ, sin garantรญas humanas. Sin saber todos los detalles. Pero con una certeza interna que no podรญa ignorar.

Por primera vez en mucho tiempoโ€ฆ Mateo se sintiรณ libre.

Mรกs tarde, hizo algo que tambiรฉn sorprendiรณ a muchos.

Preparรณ un banquete en su casaโ€ฆ y no invitรณ a los โ€œjustosโ€, ni a los respetables. Invitรณ a otros como รฉl: recaudadores, pecadores, personas rechazadas.

Y Jesรบs fue.

Se sentรณ con ellos. Comiรณ con ellos. Compartiรณ con ellos.

Eso escandalizรณ a los religiosos.

โ€œยฟCรณmo es posible que coma con pecadores?โ€, murmuraban.

Pero Jesรบs respondiรณ con una frase que hasta hoy sigue incomodando y sanando al mismo tiempo:

โ€œNo son los sanos los que necesitan mรฉdico, sino los enfermos.โ€
(Mateo 9:12)

Mateo entendiรณ ese dรญa que no habรญa sido llamado por ser perfectoโ€ฆ sino porque necesitaba ser transformado.

Y lo mรกs impactante es esto:

Ese hombre rechazadoโ€ฆ ese cobrador de impuestosโ€ฆ ese que muchos daban por perdidoโ€ฆ

Se convirtiรณ en uno de los doce discรญpulos.

Y no solo eso.

Fue quien escribiรณ uno de los evangelios que hoy conocemos como el Evangelio de Mateo, donde dejรณ testimonio de la vida, enseรฑanzas y amor de Jesรบs.

El mismo que un dรญa estuvo sentado cobrando dineroโ€ฆ terminรณ escribiendo palabras que cambiarรญan millones de vidas.

Tal vez hoy tรบ no te sientes como alguien digno de ser llamado.

Tal vez sientes que has tomado decisiones equivocadasโ€ฆ que te has alejadoโ€ฆ que ya no hay mucho que ofrecer.

Pero la historia de Mateo nos recuerda algo profundo:

Jesรบs no llama a los perfectos.

Llama a los dispuestos.

No busca lo que fuisteโ€ฆ ve lo que puedes llegar a ser.

Y a veces, todo comienza con una palabra sencillaโ€ฆ pero poderosa:

โ€œSรญgueme.โ€

En Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.

Tambiรฉn te puede interesar:

COMENTARIOS EN SOMOSCRISTIANOS