Hay manos que bendicen… y hay manos que destruyen.

Únete al canal de: WhatsApp Telegram
Somoscristianos. Org
Somos Cristianos – Reflexiones diarias de fe y vida
Hay manos que bendicen… y hay manos que destruyen.
Cargando
/

No toda mano que se pone sobre tu cabeza debe ser recibida sin discernimiento. La Biblia muestra que la imposición de manos es algo serio: puede representar bendición, oración, sanidad, autoridad espiritual o envío ministerial. Pero precisamente por eso no debe tomarse a la ligera.

En Deuteronomio 34:9 dice que Josué fue lleno del espíritu de sabiduría porque Moisés había puesto sus manos sobre él. Pero no fue un acto mágico. Moisés no le transfirió poder propio a Josué. Dios ya había escogido a Josué, y la imposición de manos confirmó públicamente ese llamado.

También vemos que Jesús imponía las manos sobre los enfermos y los sanaba. En Lucas 4:40 dice que ponía las manos sobre cada uno de ellos, y los sanaba. En Marcos 10:16, Jesús tomó a los niños en sus brazos, puso las manos sobre ellos y los bendijo.

Entonces sí, la imposición de manos puede ser un acto hermoso cuando nace de Dios, de la oración sincera y de un corazón limpio. Pero la Biblia también advierte que no debemos hacerlo ni recibirlo con ligereza.

Pablo le dijo a Timoteo:

“No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.”
1 Timoteo 5:22

Ese versículo no solo habla de tener cuidado al imponer manos sobre otros, sino también nos recuerda que las cosas espirituales requieren discernimiento. No todo contacto espiritual debe aceptarse sin pensar. No toda persona que ora fuerte tiene autoridad de Dios. No todo el que usa un púlpito camina en santidad.

Hay manos que oran con amor, pero también hay manos que han sido usadas para manipular, controlar, abusar y destruir. Y cuando alguien vive en pecado oculto, usa la fe para enriquecerse o se aprovecha de personas vulnerables, no debemos entregar nuestra vida espiritual bajo su influencia.

Jesús dijo:

“Por sus frutos los conoceréis.”
Mateo 7:16

Antes de permitir que alguien ponga sus manos sobre ti, mira sus frutos. Mira su carácter. Mira cómo trata a los débiles. Mira si vive lo que predica. Mira si apunta a Cristo o si busca que todos dependan de él.

Esto no significa vivir con miedo ni rechazar toda oración. Dios sigue usando personas humildes y sinceras para bendecir, sanar, consolar y levantar. Pero una cosa es recibir oración con fe, y otra muy distinta es abrir tu vida espiritual a cualquiera solo porque tiene fama, título o apariencia religiosa.

La imposición de manos no debe ser espectáculo. No debe ser manipulación emocional. No debe ser una forma de controlar a las personas. Debe ser un acto santo, humilde y centrado en Dios.

Por eso, cuida quién pone sus manos sobre tu cabeza. No por superstición, sino por discernimiento. Porque tu vida espiritual vale demasiado como para entregarla sin cuidado.

Hay manos que bendicen cuando vienen rendidas a Dios. Pero también hay manos que destruyen cuando se usan desde el orgullo, el pecado y la manipulación.

Y sobre todo, recuerda esto: el verdadero poder no está en las manos humanas. Está en Cristo. Las manos del hombre pueden fallar, pero las manos de Jesús siempre restauran al que se acerca con sinceridad.

Te invito a que me acompañes en esta oración:

Señor, dame discernimiento para reconocer cuándo algo viene de Ti y cuándo no. Ayúdame a no dejarme impresionar por títulos, emociones o apariencias. Guarda mi vida espiritual, mi corazón y mi fe. Y enséñame a poner mi confianza no en manos humanas, sino en las manos de Cristo. En el nombre de Jesús, amén.

Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.

También te puede interesar:

COMENTARIOS EN SOMOSCRISTIANOS