Hay personas que dicen conocer a Diosโฆ pero su vida cuenta una historia diferente.
Tal vez conoces a alguien asรญ. Habla de fe, comparte versรญculos, levanta las manos cuando canta. Pero cuando sale por la puerta, trata mal a quien tiene al lado, guarda rencor, miente sin pensarlo dos veces. Y si somos honestos, quizรกs en algรบn momento de nuestra vida ese alguien fuimos nosotros.
Estas palabras tan fuertes las escribiรณ un hombre llamado Pablo, uno de los que mรกs amรณ a Cristo, en una carta que le enviรณ a un joven llamado Tito. En el primer capรญtulo de esa carta, Pablo describiรณ a cierta gente con unas palabras muy directas: โProfesan conocer a Dios, pero con sus acciones lo niegan; son abominables, desobedientes e incapaces de hacer algo bueno.โ Eran personas que se llenaban la boca hablando de Dios, pero que con su manera de vivir lo contradecรญan por completo. Decรญan una cosa y hacรญan otra. Y eso, mรกs que a las personas, le dolรญa profundamente al corazรณn de Dios.
Porque a Dios nunca le ha impresionado lo que decimos. Le importa lo que vivimos.
Es fรกcil decir โyo creo en Diosโ. Lo difรญcil es demostrarlo cuando nadie nos estรก mirando. Cuando tenemos la oportunidad de devolver mal por mal y elegimos perdonar. Cuando podemos quedarnos callados ante la injusticia y decidimos hablar. Cuando nadie va a aplaudirnos por hacer lo correcto, y aun asรญ lo hacemos.
Jesรบs lo dijo de una forma muy sencilla: por sus frutos los conocerรฉis. No por sus palabras bonitas. No por cuรกnto saben de la Biblia. Por sus frutos. Por la manera en que aman, en que tratan, en que viven.
Y aquรญ estรก la buena noticia: este versรญculo no vino para condenarte, sino para despertarte. Dios no busca personas perfectas. Busca corazones sinceros. Corazones que, cuando se dan cuenta de que su vida no refleja lo que creen, no se escondenโฆ sino que se acercan a รl y dicen: โSeรฑor, ayรบdame a vivir de verdad lo que digo creer.โ
Quizรกs hoy sientes que tu fe se ha quedado solo en palabras. Que oras, pero no cambias. Que conoces a Dios de nombre, pero te falta conocerlo de corazรณn. No te desanimes. Reconocerlo ya es el primer paso. Y Dios siempre recibe al que vuelve.
Te dejo esta reflexiรณn final para que la medites: lo que mรกs predica de tu fe no es lo que publicas ni lo que dicesโฆ es la forma en que vives cuando nadie te ve. Que tu vida hable de Dios incluso antes de que abras la boca.
Si esto tocรณ tu corazรณn, oremos juntos:
Seรฑor, no quiero ser de los que te conocen solo con los labios. Quiero conocerte de verdad, con mi vida, con mis acciones, con la forma en que trato a los demรกs. Perdรณname cuando mis palabras y mi manera de vivir no han ido de la mano. Transforma mi corazรณn y ayรบdame a reflejarte en todo lo que hago. En el nombre de Jesรบs, amรฉn.
Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.




