¿Por qué Dios permite que sufra si yo le sirvo?

Únete al canal de: WhatsApp Telegram
Somoscristianos. Org
Somos Cristianos – Reflexiones diarias de fe y vida
¿Por qué Dios permite que sufra si yo le sirvo?
Cargando
/

Has dado lo mejor de ti. Has servido, has orado, has obedecido aunque nadie lo notara… y aun así el dolor tocó tu puerta. Y en lo secreto del corazón nace esa pregunta que casi no te atreves a decir en voz alta: «Señor, si yo te estoy sirviendo, ¿por qué tengo que sufrir tanto?»

Hubo un hombre en la Biblia que vivió exactamente eso. Se llamaba Jeremías, y desde muy joven Dios lo llamó para hablar en Su nombre. No pidió ese llamado; de hecho, sintió miedo. Pero dijo que sí. Y a partir de ahí su vida fue todo menos fácil. Lo rechazaron, se burlaron de él, su propia familia le dio la espalda, lo encarcelaron, lo metieron en el cepo y hasta lo bajaron a una cisterna llena de lodo para que muriera allí. Lloró tanto que la historia lo recuerda como «el profeta que lloraba».

Y seguramente, más de una vez en medio de la noche, Jeremías sintió lo mismo que tú sientes hoy: «Yo te estoy obedeciendo, Señor. ¿Por qué duele tanto?»

Pero hay algo que nunca debemos olvidar. Jeremías no sufría porque Dios lo hubiera abandonado, sino porque era fiel en medio de un mundo que no quería escuchar la verdad. Y aunque Dios no le quitó la prueba, jamás lo dejó solo en ella. Desde el primer día le había prometido: «No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte» (Jeremías 1:8).

Mira bien esa promesa, porque ahí está el secreto. Dios no le prometió una vida sin lágrimas. Le prometió Su compañía dentro de las lágrimas. A veces el Señor no nos saca del fuego, pero se queda con nosotros dentro del fuego.

Y lo más hermoso es que Jeremías no fingió ser fuerte. Le reclamó a Dios, lloró, se quejó, y aun así no se rindió. Él mismo confesó que aunque quería callarse, la palabra de Dios era «como un fuego ardiente metido en mis huesos» (Jeremías 20:9). Algo más grande que su dolor lo sostenía por dentro.

Tal vez hoy tú también te sientes así. Cansado de ser fiel mientras todo a tu alrededor parece desmoronarse. Quiero que escuches esto con el corazón: tu sufrimiento no significa que Dios se olvidó de ti. Muchas veces es justo en lo más duro donde Dios forma a Sus hijos más profundos, y donde Su presencia se vuelve más real que nunca.

No estás sufriendo porque hiciste algo mal. Estás siendo formado. Y el mismo Dios que estuvo con Jeremías en su cisterna, está contigo en la tuya.

Quizás llevas mucho tiempo cargando esto en silencio. Hoy puedes soltarlo. No necesitas palabras perfectas, solo un corazón sincero.

¿Hace cuánto que no oraste así, de corazón, sin máscaras delante de Dios? Tal vez este es el momento. Cierra los ojos un instante y dile simplemente: «Señor, estoy cansado, pero confío en Ti. Quédate conmigo dentro de mi fuego.»

Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.

También te puede interesar:

COMENTARIOS EN SOMOSCRISTIANOS