¿Por qué Dios le dijo a Josué: “Esfuérzate y sé valiente”?

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¿Por qué Dios le dijo a Josué: “Esfuérzate y sé valiente”?
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Hay momentos en la vida donde uno quisiera salir corriendo.

Momentos donde por fuera todos esperan que seas fuerte… pero por dentro te sientes pequeño, inseguro y lleno de miedo.

Y quizás eso fue exactamente lo que vivió Josué.

De un día para otro, el hombre que había guiado al pueblo durante tantos años ya no estaba.
Moisés había muerto.
Y ahora todas las miradas estaban sobre Josué.

Imagínate la presión.

Miles y miles de personas esperando dirección.
Problemas por todos lados.
Guerras por delante.
Responsabilidades enormes.
Y además, vivir bajo la sombra de Moisés.

Porque sinceramente… no debe haber sido fácil.

Josué había visto cómo Dios usaba a Moisés de maneras impresionantes.
Había caminado cerca de él.
Pero ahora ya no era el ayudante.
Ahora le tocaba dirigir.

Y yo me imagino a Josué preguntándose por dentro:

“¿Y si no puedo?”
“¿Y si fracaso?”
“¿Y si el pueblo no me escucha?”
“¿Y si tengo miedo?”
“¿Y si no soy suficiente?”

Porque así nos pasa también a nosotros.

Hay personas que quieren emprender algo nuevo… pero el miedo las paraliza.
Otros quieren salir adelante… pero sienten inseguridad.
Hay gente que tiene sueños, proyectos, llamados, responsabilidades… pero por dentro sienten ansiedad y debilidad.

Y muchas veces el problema no es falta de capacidad.
Es el temor.

El temor al fracaso.
El temor a equivocarse.
El temor a no poder.
El temor a quedarse solos.
El temor a la crítica.
El temor a perder.

Por eso Dios le dijo a Josué:

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” — Josué 1:9

No era solamente una frase bonita.

Era una instrucción.

Porque Dios sabía que Josué tenía que levantarse aun sintiendo miedo.

Y eso es algo que mucha gente necesita entender hoy.

La fe no significa quedarte sentado esperando que todo caiga del cielo.

Josué no iba a conquistar la tierra prometida acostado viendo pasar la vida.
Tenía que levantarse.
Tenía que caminar.
Tenía que esforzarse.
Tenía que enfrentar batallas.
Tenía que tomar decisiones difíciles.

Dios le iba a dar la victoria… sí.
Pero Josué tenía que avanzar.

Y aquí viene algo muy importante que muchas veces se nos olvida.

Dios no solamente le dijo:
“Esfuérzate y sé valiente.”

También le dijo que no se apartara de Su Palabra.

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él…” — Josué 1:8

O sea… la promesa de Dios también venía acompañada de obediencia.

Dios iba a estar con Josué.
Dios le iba a ayudar.
Dios le iba a dar victorias.

Pero Josué tenía que permanecer cerca de Dios y obedecer Su Palabra.

Porque Dios sabía algo:
si Josué se alejaba de la voz de Dios, el miedo lo iba a dominar.

Y eso sigue pasando hoy.

Hay personas que quieren valentía… pero viven lejos de Dios.
Quieren paz… pero nunca buscan Su presencia.
Quieren fuerzas… pero llenan su mente de todo, menos de la Palabra.

Y poco a poco el miedo, la ansiedad y la inseguridad comienzan a crecer.

Por eso Dios le insistió tanto a Josué.

De hecho, a lo largo de su historia, Dios y el pueblo le repitieron varias veces frases como:
“No temas.”
“Sé valiente.”
“No desmayes.”

Porque Josué necesitaba recordar constantemente que no estaba solo.

Y aquí viene algo muy importante.

Hay personas que leen esta historia y piensan:

“Sí… pero esas palabras fueron para Josué.”
“Dios le hablaba directamente a él.”
“Eso no es para mí.”

Y es verdad… Dios no nos está hablando hoy exactamente como le habló a Josué.

Pero esta historia quedó escrita porque el corazón humano sigue siendo el mismo.

Seguimos teniendo miedo.
Seguimos dudando.
Seguimos sintiéndonos insuficientes frente a responsabilidades grandes.

Y el mismo Dios que fortaleció a Josué sigue fortaleciendo hoy a las personas que deciden confiar en Él.

Por eso, aunque esas palabras fueron dichas a Josué, los principios detrás de ellas siguen vivos hoy.

Cuando Dios le dice:
“No temas.”

También nos enseña que el miedo no debe gobernar nuestra vida.

Cuando le dice:
“Esfuérzate.”

Nos recuerda que hay momentos donde tenemos que levantarnos y avanzar aun sintiéndonos débiles.

Cuando le dice:
“Sé valiente.”

Nos enseña que la fe no es esconderse… sino seguir adelante confiando en Dios.

Y cuando le dice que permanezca en Su Palabra día y noche, nos muestra dónde nace la verdadera fortaleza espiritual.

Y sinceramente… nosotros también necesitamos escuchar eso.

Porque hay días donde uno se siente fuerte…
pero hay otros donde el miedo quiere apoderarse de todo.

Y aun así, Dios sigue diciendo:

“Levántate.”
“Avanza.”
“Esfuérzate.”
“Sé valiente.”

No porque tú seas suficiente…
sino porque Él estará contigo.

Te dejo esta reflexión:

Muchos creen que las personas valientes nunca sienten temor. Pero la realidad es otra. Las personas más valientes muchas veces son las que tiemblan por dentro… y aun así deciden seguir adelante confiando en Dios. Josué no fue grande porque nunca tuvo miedo. Fue grande porque decidió obedecer a Dios aun teniendo miedo.

Te invito a que me acompañes en esta oración:

Señor, ayúdame a no dejarme dominar por el miedo. Fortalece mi corazón y enséñame a confiar en Ti aun en medio de mis inseguridades. Dame fuerzas para seguir adelante y permanecer siempre cerca de Tu Palabra. En el nombre de Jesús, amén.

Somos Cristianos, conectando corazones con Cristo.

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