Noé es una de las figuras más destacadas de la Biblia, conocido principalmente por su papel en la historia del Diluvio Universal, narrada en el libro de Génesis, capítulos 6 al 9. Fue un hombre justo y obediente a Dios en una época en la que la humanidad se había corrompido completamente.
Vida y Llamado de Noé
La Biblia describe a Noé como un hombre justo, íntegro en su generación y que caminaba con Dios (Génesis 6:9). Mientras el mundo se sumía en la maldad y la violencia, Dios decidió destruir a la humanidad con un diluvio, pero escogió a Noé para preservar la vida sobre la Tierra.
Dios le ordenó construir un arca de madera de gofer con dimensiones específicas para salvar a su familia y a una pareja de cada especie de animal (siete parejas en el caso de los animales puros). Noé obedeció sin cuestionar y trabajó en la construcción del arca por décadas, soportando burlas de sus contemporáneos.
El Diluvio y el Pacto con Dios
Cuando el arca estuvo lista, Dios hizo que la lluvia cayera durante 40 días y 40 noches, inundando la Tierra y destruyendo todo ser viviente fuera del arca. Noé, su esposa, sus tres hijos (Sem, Cam y Jafet) y sus esposas sobrevivieron dentro del arca.
Después de 150 días, las aguas comenzaron a descender y el arca se detuvo en el monte Ararat. Noé envió primero un cuervo y luego una paloma para comprobar si la tierra estaba seca. Cuando la paloma regresó con una rama de olivo, Noé supo que el juicio de Dios había terminado.
Al salir del arca, Noé construyó un altar y ofreció sacrificios a Dios, quien hizo un pacto con él, prometiendo nunca más destruir la Tierra con un diluvio. Como señal de este pacto, Dios creó el arco iris en el cielo (Génesis 9:12-17).
Noé Después del Diluvio
Noé vivió 350 años después del diluvio, llegando a una edad total de 950 años (Génesis 9:29). Se convirtió en agricultor y plantó una viña, lo que llevó a un incidente con su hijo Cam, quien lo deshonró mientras estaba ebrio. Como resultado, Cam fue maldecido a través de su hijo Canaán, mientras que Sem y Jafet fueron bendecidos.
Legado de Noé
Noé es considerado un ejemplo de fe y obediencia. En el Nuevo Testamento, se le menciona en Hebreos 11:7, como un hombre de fe que, por obedecer a Dios, se convirtió en “heredero de la justicia que viene por la fe”. También es recordado en 1 Pedro 3:20 y 2 Pedro 2:5 como un “predicador de justicia”.
Su descendencia se convirtió en la base de todas las naciones de la Tierra, ya que de sus tres hijos nacieron los diferentes pueblos que repoblaron el mundo después del diluvio.
Conclusión
Noé es un símbolo de obediencia, fidelidad y la gracia de Dios. Su historia nos recuerda que Dios es justo, pero también misericordioso, y que siempre busca preservar la vida y bendecir a aquellos que caminan con Él.