En nuestra vida diaria, enfrentamos muchas responsabilidades y compromisos, y si no tenemos un orden correcto en nuestras prioridades, podemos caer en el caos, la frustración y el desgaste espiritual. La Biblia no nos da una lista específica de prioridades en un solo versículo, pero al estudiar las Escrituras podemos ver claramente el diseño de Dios para la vida cristiana.
A continuación, reflexionaremos sobre el orden correcto de nuestras prioridades según la Palabra de Dios, asegurándonos de que cada punto esté fundamentado en la Escritura.
1. Dios – La Prioridad Suprema
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” – Mateo 6:33
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.” – Deuteronomio 6:5
Dios debe ser lo primero en nuestra vida. No se trata solo de asistir a la iglesia o leer la Biblia ocasionalmente, sino de tener una relación genuina con Él, depender de su dirección y hacer su voluntad. Todo lo demás en nuestra vida debe estar bajo su gobierno. Cuando ponemos a Dios en primer lugar, Él nos ayuda a mantener todo en equilibrio.
2. Esposo(a) – La Relación Más Cercana en la Tierra
“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” – Génesis 2:24
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.” – Efesios 5:25
Después de Dios, nuestro cónyuge es la relación más importante. Antes de que existieran los hijos, Dios estableció el matrimonio. Si descuidamos nuestra relación matrimonial, descuidamos una parte esencial del plan de Dios para nuestra vida. Nuestro matrimonio debe ser reflejo del amor de Cristo por su Iglesia.
3. Hijos – Nuestra Responsabilidad Espiritual y Moral
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” – Proverbios 22:6
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” – Efesios 6:4
Los hijos son una bendición de Dios (Salmo 127:3), pero también una gran responsabilidad. Como padres, debemos enseñarles la Palabra de Dios, corregirlos con amor y guiarlos en el camino correcto. Sin embargo, nuestros hijos no deben ocupar el lugar de Dios ni el de nuestro matrimonio en nuestras prioridades.
4. Trabajo – Un Medio de Provisión y Testimonio
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.” – Colosenses 3:23
“Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.” – 2 Tesalonicenses 3:10
“Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.” – 1 Timoteo 5:8
El trabajo es necesario para proveer a nuestra familia y cumplir nuestras responsabilidades, pero nunca debe desplazar a Dios ni a nuestra familia. Muchas personas sacrifican su matrimonio y sus hijos por el trabajo, lo que causa grandes problemas en el hogar. Dios nos llama a trabajar con diligencia, pero sin volvernos esclavos del trabajo.
5. Iglesia – La Comunidad de Fe
“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” – Hebreos 10:25
“Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.” – Romanos 12:5
Ser parte activa de la iglesia es vital para nuestro crecimiento espiritual y el servicio a Dios y a los demás. Sin embargo, la iglesia nunca debe reemplazar nuestra relación con Dios ni nuestra responsabilidad con nuestra familia. La iglesia nos fortalece, nos equipa y nos anima en nuestra vida cristiana.
6. Servicio a los Demás – Extender el Amor de Dios
“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” – Marcos 10:45
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” – 1 Pedro 4:10
Dios nos llama a servir a los demás con amor y humildad. Ya sea en nuestra comunidad, iglesia o trabajo, debemos buscar oportunidades para bendecir a otros y reflejar el amor de Cristo. Sin embargo, nuestro servicio nunca debe reemplazar nuestra comunión con Dios ni descuidar nuestra familia.
7. Cuidado Personal – Templo del Espíritu Santo
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” – 1 Corintios 6:19
“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” – 3 Juan 1:2
Cuidar nuestro cuerpo, mente y espíritu es esencial para poder cumplir nuestras responsabilidades. Muchas personas descuidan su salud por el trabajo o el ministerio, lo que a la larga les impide servir a Dios y a su familia con excelencia. Debemos descansar, alimentarnos bien y cuidar nuestra salud emocional y espiritual.
Conclusión
Este orden de prioridades no es una regla rígida, pero sí una guía basada en la Palabra de Dios. Cuando seguimos el diseño de Dios para nuestra vida, encontramos equilibrio, paz y bendición en todas las áreas.
Si en algún momento sentimos que algo está fuera de lugar, es momento de volver a Dios y pedirle sabiduría para reorganizar nuestras prioridades.
Que esta reflexión nos ayude a examinar y alinear nuestras vidas con Su voluntad. ¿Estamos poniendo a Dios en primer lugar? ¿Estamos dedicando suficiente tiempo a nuestra familia? ¿Estamos siendo buenos administradores de nuestro trabajo, servicio y salud?
Pidamos a Dios que nos guíe y nos ayude a vivir conforme a su propósito.
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.” – Salmo 37:5
Por somoscristianos.org