Ismael: El hijo de Abraham y Agar
Ismael fue el primogénito del patriarca Abraham y su sierva egipcia Agar. Su historia se encuentra principalmente en el libro de Génesis en la Biblia, donde se narra su nacimiento, su vida y la promesa que Dios hizo sobre su descendencia.
Nacimiento y Destino Profético
Cuando Abraham y su esposa Sara no pudieron concebir un hijo, Sara propuso que Abraham tuviera un heredero con su sierva Agar, según la costumbre de la época. Así, Ismael nació cuando Abraham tenía 86 años (Génesis 16:16). Su nombre significa “Dios escucha”, pues Dios oyó el clamor de Agar en el desierto cuando huyó de Sara, quien la trataba con dureza.
Dios le hizo una promesa a Agar sobre su hijo:
“Él será un hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él; y habitará frente a todos sus hermanos” (Génesis 16:12).
Expulsión y Protección Divina
Cuando Sara finalmente dio a luz a Isaac, el hijo prometido, ella pidió que Ismael y Agar fueran expulsados, pues no quería que Ismael compartiera la herencia con su hijo (Génesis 21:10). Aunque esto entristeció a Abraham, Dios le aseguró que Ismael también sería el padre de una gran nación.
Agar e Ismael vagaron por el desierto de Beerseba hasta que el agua se les agotó. Desesperada, Agar puso a su hijo bajo un arbusto y se alejó para no verlo morir, pero Dios escuchó el llanto del niño y envió un ángel para anunciarle que Ismael sobreviviría y sería una gran nación. Dios abrió los ojos de Agar y ella vio un pozo de agua con el que pudieron saciar su sed (Génesis 21:15-19).
Vida y Descendencia
Ismael creció en el desierto, convirtiéndose en un experto arquero y estableciéndose en el desierto de Parán. Su madre tomó para él una esposa egipcia, y de su linaje surgieron doce príncipes y numerosas tribus árabes (Génesis 25:12-16).
Aunque Ismael fue separado de la línea del pacto de Abraham, Dios cumplió Su promesa y le hizo padre de una gran descendencia. Su pueblo es reconocido como uno de los antecesores de muchas tribus árabes.
Relación con Isaac y Muerte
Más adelante en la historia, Ismael reaparece cuando se une a Isaac para enterrar a su padre Abraham en la cueva de Macpela (Génesis 25:9), lo que indica que, a pesar de su separación, todavía mantenían un vínculo.
Ismael murió a la edad de 137 años, y su descendencia continuó prosperando, cumpliéndose así la promesa de Dios sobre su futuro.
Legado
La historia de Ismael es importante tanto en el judaísmo, el cristianismo y el islam, ya que en la tradición islámica es considerado el antepasado de los árabes y un profeta de Dios. Se le reconoce como el ancestro del profeta Mahoma y una figura clave en la historia del monoteísmo.
Su vida es un testimonio de la fidelidad de Dios, quien cumple sus promesas incluso cuando los hombres actúan según sus propios planes.