jueves, abril 3, 2025
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El Orden Bíblico en la Administración de los Recursos: Iglesia y Familia.

Muchos cristianos enfrentan el dilema de si deben priorizar su apoyo financiero a la iglesia o a su familia cuando los recursos son limitados. La Biblia nos ofrece principios claros sobre cómo administrar nuestras finanzas de manera que honre a Dios y refleje su voluntad.

1. El Cuidado de la Familia es una Responsabilidad Bíblica.

La Palabra de Dios nos dice que debemos ser responsables con nuestras familias y proveer para ellas:

“Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.”
(1 Timoteo 5:8)

Este versículo es contundente: descuidar las necesidades básicas de la familia no es un acto de fe, sino de irresponsabilidad. No se trata de elegir entre dar a la iglesia o a la familia, sino de administrar los recursos con sabiduría para cumplir con ambas responsabilidades en el orden correcto.

2. Dios no Quiere Sacrificios que Lleven al Descuidado del Hogar.

En Marcos 7:9-13, Jesús reprendió a los fariseos por enseñar que una persona podía dedicar su dinero al templo (llamado “Corbán”) en lugar de ayudar a sus padres necesitados. Jesús les dijo que eso invalidaba el mandamiento de honrar a padre y madre.

“Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y, el que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido.” (Marcos 7:10-13)

Aquí Jesús nos enseña que dar a la obra de Dios no debe ser una excusa para descuidar las necesidades de la familia. La ofrenda no puede ser utilizada como un medio para evitar la responsabilidad de ayudar a quienes dependen de nosotros.

3. La Ofrenda y el Diezmo Son Actos de Fe, Pero No Magia.

Es cierto que Dios bendice la generosidad, pero también nos llama a ser buenos administradores. Dios nos pide que demos con alegría y de acuerdo con nuestras posibilidades:

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” (2 Corintios 9:7)

Sin embargo, dar sin sabiduría, esperando que Dios multiplique milagrosamente lo que no hemos administrado bien, no es un principio bíblico. Proverbios 21:5 nos enseña que la planificación y la diligencia traen abundancia:

“Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.” (Proverbios 21:5)

Dios no nos pide que demos hasta quedar en la ruina, sino que seamos fieles en la administración de lo que nos ha dado.

4. Un Equilibrio Basado en la Fe y la Sabiduría.

La Biblia nos muestra un equilibrio: debemos dar a Dios con alegría y fe, pero sin descuidar las responsabilidades que Él mismo nos ha dado en el hogar.

Jesús enseñó el amor a Dios como el primer mandamiento, pero también dijo:

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Mateo 22:39)

La familia es nuestro primer prójimo. Cuando ayudamos a un hermano, padre o hijo en necesidad, estamos sirviendo a Dios. En Hechos 4:34-35, la iglesia primitiva administraba las ofrendas para suplir a los necesitados, lo que muestra que la ayuda a la comunidad también es parte del propósito de la ofrenda.

Ejemplo Práctico.

Imagina que tienes $500 y necesitas cubrir la renta y la comida de tus hijos. Al mismo tiempo, sientes el deseo de dar $100 como ofrenda. Si das los $100 pero luego no tienes para la renta o la comida, ¿es esto fe o falta de administración?

La fe no es poner a prueba a Dios irresponsablemente, sino confiar en Él mientras administramos con sabiduría. En este caso, lo bíblico sería:

  1. Cubrir las necesidades esenciales de tu familia (1 Timoteo 5:8).
  2. Dar a Dios con fe y generosidad, pero sin descuidar las responsabilidades (2 Corintios 9:7).
  3. Pedir dirección a Dios y confiar en que Él proveerá para dar en el futuro (Mateo 6:33).

Conclusión.

La clave es el equilibrio:

  • Sí, debemos dar a la iglesia y a la obra de Dios, pero no a costa del bienestar básico de nuestra familia.
  • Sí, Dios bendice al dador alegre, pero también nos llama a ser sabios administradores.
  • Sí, ayudar a la familia es importante, y no debemos sentir culpa por hacerlo, porque la Biblia lo manda.

Si alguna vez te sientes en conflicto, ora y busca la dirección de Dios. Él es un Dios de orden y no de confusión (1 Corintios 14:33). No se trata de poner a Dios en segundo lugar, sino de obedecer su Palabra en todas las áreas de la vida, incluyendo la administración financiera.

Por somoscristianos.org

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Adolfo Perez
Adolfo Perez
Adolfo Perez es un apasionado escritor y comunicador cristiano dedicado a compartir la verdad de la Palabra de Dios a través de artículos inspiradores y reflexivos. Como autor en SomosCristianos.org, su misión es edificar la fe de cada lector con mensajes basados en la Biblia, abordando temas actuales con una perspectiva cristiana. Su compromiso con la enseñanza y el crecimiento espiritual lo ha convertido en una voz relevante dentro de la comunidad cristiana en línea.

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