jueves, abril 3, 2025
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¿Debemos Como Miembros Decirle a Nuestros Líderes Cuando Están Haciendo Algo Mal?

Dentro de la iglesia, Dios ha establecido el liderazgo para guiar y edificar a los creyentes en la fe. La Biblia nos manda a respetar y obedecer a los líderes espirituales (Hebreos 13:17), pues su labor es pastorear el rebaño de Dios. Sin embargo, esta obediencia no es absoluta ni debe llevarnos a callar cuando algo está mal.

Muchos creyentes han caído en una sumisión extrema que se asemeja más a la idolatría que al respeto bíblico. En su deseo de ser leales, evitan cuestionar decisiones o prácticas que claramente contradicen la Palabra de Dios. Este silencio ha permitido que en algunas iglesias ocurran abusos de autoridad, favoritismo, injusticias e incluso corrupción en el manejo de recursos, desviando la iglesia del propósito para el cual fue creada.

¿Nos Manda Dios a Callar Ante la Injusticia?

En la Biblia encontramos varios pasajes que nos enseñan que guardar silencio ante el pecado no es un acto de lealtad, sino de complicidad.

1. El pecado debe ser confrontado con verdad y amor

“No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.”
(Efesios 5:11)

Si vemos actitudes o prácticas dentro de la iglesia que no están alineadas con la Palabra de Dios, no debemos callar, sino exhortar con sabiduría y amor.

2. Dios no hace acepción de personas, y nosotros tampoco debemos hacerlo

“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.”
(Santiago 2:1)

Si en una iglesia hay favoritismo y desigualdad, donde unos reciben privilegios mientras otros son explotados, esto no viene de Dios. La iglesia debe ser un lugar de justicia, no de preferencias por parentesco o posición.

3. La responsabilidad de confrontar a los líderes

“A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.”
(1 Timoteo 5:20)

Esto se refiere específicamente a los ancianos y líderes. No porque sean autoridad están exentos de corrección.

4. El mal uso de los recursos de la iglesia

En el Antiguo Testamento, Dios reprendió a los líderes religiosos que explotaban al pueblo en lugar de ayudarlo:

“Coméis la grosura, os vestís de la lana, la oveja engordada degolláis, mas no apacentáis las ovejas. No fortalecisteis a las débiles, ni curasteis a la enferma, no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.”
(Ezequiel 34:3-4)

La iglesia no fue creada para enriquecer a unos pocos o pagar privilegios a familiares de líderes, sino para llevar el Evangelio y ayudar a los necesitados. Si el dinero de las ofrendas se usa más para pagar empleados y mantener la estructura que para ayudar a los humildes, algo no está bien.


Cuando la Iglesia Pierde el Temor de Dios

Otro problema serio ocurre cuando las actividades dentro de la iglesia dejan de reflejar reverencia y prioridad a Dios. En algunos casos, los líderes permiten que eventos o actividades de menor importancia compitan con el tiempo de adoración, distrayendo a los fieles y desvalorizando la santidad del servicio.

“Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.”
(Salmo 29:2)

Cuando la iglesia da lugar a entretenimiento, eventos sociales o distracciones en momentos sagrados de adoración, está enviando el mensaje equivocado: que Dios no es la prioridad. Esto es peligroso porque puede llevar a una mentalidad en la que la iglesia se vuelve más un centro comunitario que un lugar de encuentro con el Señor.

“Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.”
(Mateo 6:24)

Si la iglesia no pone límites y permite que otras actividades tomen importancia sobre la adoración, se va perdiendo el temor de Dios y la presencia del Espíritu Santo deja de manifestarse con poder.


¿Está Bien que la Iglesia Genere Ganancias con su Propiedad?

Es cada vez más común que las iglesias usen sus instalaciones para actividades adicionales como alquiler de salones para eventos, escuelas privadas o negocios que generan ingresos. En sí mismo, esto no es un problema, ya que los recursos pueden ayudar a mantener la iglesia y sus ministerios. Sin embargo, el problema surge cuando las prioridades se desvían y el enfoque deja de ser el Reino de Dios para convertirse en un negocio lucrativo.

¿Qué Dice la Biblia Sobre Esto?

  1. La iglesia no es un lugar de comercio “Y les dijo: Escrito está: Mi casa será casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.”
    (Lucas 19:46)
  2. El dinero recaudado debe usarse con integridad “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.”
    (1 Juan 2:15)
  3. La iglesia no debe convertirse en un centro de lucro “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”
    (Mateo 6:24)

Si una iglesia tiene más actividad comercial que espiritual, y los ingresos no se usan para bendecir a los necesitados, hay un problema serio.


¿Cómo Podemos Actuar con Sabiduría?

Dios nos llama a ser prudentes y sabios cuando vemos irregularidades en la iglesia. No debemos actuar con enojo ni chisme, sino con amor y verdad.

  1. Orar antes de hablar: No debemos actuar impulsivamente, sino buscar la dirección de Dios.
  2. Hablar con los líderes con respeto, pero con firmeza: Si vemos injusticias, podemos expresar nuestra preocupación con bases bíblicas.
  3. No permitir que el miedo nos paralice: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29).
  4. Si la corrupción es grave, buscar ayuda en la iglesia: En algunos casos, puede ser necesario que varios hermanos se unan para corregir la situación.

Conclusión: Amar la Iglesia es Defender la Verdad

El verdadero amor por la iglesia no se demuestra callando ante la injusticia, sino asegurándonos de que siga siendo un reflejo del Reino de Dios.

Si vemos favoritismo, abuso de autoridad, desigualdad en el trato de los miembros, mal uso de las ofrendas o una falta de reverencia en la adoración, no debemos quedarnos callados. La Biblia nos llama a hablar con sabiduría, humildad y valentía, sin miedo a ser vistos como problemáticos.

No estamos en contra de los líderes, pero sí en contra del pecado dentro de la iglesia. Nuestro deber es velar por la pureza de la iglesia y asegurarnos de que refleje el amor, la justicia y la verdad de Dios.

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
(Juan 8:32)

Por somoscristianos.org

Natalia Pacheco
Natalia Pacheco
Natalia Pacheco es una escritora cristiana con un profundo deseo de compartir la esperanza y el amor de Dios a través de la palabra escrita. Como autora en SomosCristianos.org, sus artículos reflejan una fe genuina y un anhelo de guiar a otros hacia una vida transformada por Cristo. Con un estilo cálido y reflexivo, aborda temas de crecimiento espiritual, confianza en Dios y la importancia de vivir conforme a Su propósito.

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