Dios no está ausente: Él ve y hará justicia
Salmo 10:17-18
“El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y haces atento tu oído, para juzgar al huérfano y al oprimido, a fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra.”
Reflexión
Hay momentos en la vida en los que parece que Dios está distante. El salmista comienza este capítulo con una pregunta honesta: “¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?” (Salmo 10:1). Es una pregunta que muchos hemos hecho cuando vemos la injusticia en el mundo, cuando los impíos prosperan mientras los justos sufren.
El salmo describe la actitud arrogante del malvado, quien actúa como si Dios no existiera, oprimiendo y explotando a los más débiles. El pecador se enorgullece de su éxito y cree que nunca enfrentará consecuencias. Pero en medio de esta aparente oscuridad, el salmista nos recuerda una gran verdad: Dios ve, escucha y actuará.
Dios no ignora el sufrimiento
Cuando nos sentimos abandonados o desamparados, podemos recordar que Dios “ve la aflicción y la tristeza” (Salmo 10:14). Nada escapa de Su mirada. Él no es indiferente al sufrimiento de los justos ni a la maldad de los impíos. Puede que Su justicia no sea inmediata según nuestro tiempo, pero Su juicio es seguro.
Esperanza en medio del caos
El salmo concluye con una declaración de confianza: “Jehová es Rey eternamente y para siempre” (Salmo 10:16). A pesar de que el mal parece triunfar por un tiempo, Dios sigue siendo el soberano y el defensor de los que sufren.
Aplicación a nuestra vida
- Cuando sientas que Dios está lejos, recuerda que Él escucha el clamor de los humildes y actúa en el tiempo perfecto.
- No te desesperes ante la aparente prosperidad de los injustos; Dios hará justicia.
- En lugar de angustiarnos, debemos orar y confiar en que Dios no abandona a los suyos.
Oración
Señor, en momentos de dolor y angustia, ayúdame a confiar en que Tú sigues en control. Aunque a veces parezcas lejano, sé que escuchas mi clamor y que harás justicia. Aumenta mi fe y dame paz en medio de la incertidumbre. En el nombre de Jesús, amén.